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Me lo dijo un pajarito

mayo 07, 2006

Monjes escépticos y escatologías seculares

Hace algún tiempo leí El crepúsculo de la cultura americana (Sexto Piso, 2005), del historiador cultural estadounidense Morris Berman. Es un libro muy ágil e interesante, que uno puede leer en una tarde de una sola sentada. La tesis central es simple: la civilización estadounidense está a punto de irse al carajo, nadie puede hacer absolutamente nada para evitarlo y lo mejor que uno puede hacer es conservar lo que pueda de la cultura y transmitirlo. Berman parece identificar a Estados Unidos como la última fase de la civilización nacida del Renacimiento, la Reforma, la revolución científica, la Ilustración y la revolución industrial, es decir, lo que comúnmente llamamos Occidente, lo que significa que cuando Estados Unidos caiga arrastrará al resto de América, a Europa Occidental y a Australasia, cuando menos.

Berman en El crepúsculo... establece un paralelismo entre el proceso de decadencia del Imperio Romano y la situación actual de Estados Unidos. Tanto en la Roma imperial como en los Estados Unidos contemporáneos, una pequeña élite (antes de terratenientes, hoy de CEOs) posee la mayor parte de la riqueza; las instituciones políticas y legales pierden poder y legitimidad; la educación de los ciudadanos promedio está por los suelos, y todavía sigue cayendo (al respecto, Berman menciona muchas estadísticas, algunas más fiables que otras: la peor de todas tiene que ser esa que dice que el 11% de los gringos no saben dónde queda su país); y, por último, las manifestaciones culturales perdieron todo su significado y no son más que formalismo vacío.

Cuando la Roma occidental colapsó, los monjes lograron conservar parte de la tradición intelectual grecorromana, aunque la mayoría no entendía lo que estaban copiando. Esta recopilación de material, junto con los aportes árabes, facilitaron el inicio de la escolástica, que a su vez puso las bases para el capitalismo primitivo y el Renacimiento.

¿Qué conexión propone Berman? Que conservemos la tradición intelectual y cultural del Renacimiento y la Ilustración. A los que sientan la obligación de ello Berman les ha llamado nuevos individuos monásticos (NIMs) Por razones profesionales, Berman se enfoca en las humanidades: la literatura clásica, la música de cámara, el cine de arte, la filosofía, la tradición política liberal.

Ligo el modelo de Berman con la situación de los escépticos racionalistas contemporáneos: como mejor podemos, representamos una de las vetas más productivas de la tradición cultural de Europa. El rechazo al conocimiento basado en la autoridad, la regularidad del mundo expresable en modelos matemáticos, el valor del método experimental, la apertura ante nuevas hipótesis y la voluntad de ponerlas a prueba, el rigor intelectual, la lógica, la conciencia de la falibilidad de nuestrs sentidos y la certeza de que la Verdad Absoluta es inalcanzable... en pocas palabras, la visión científica de la realidad y de nosotros mismos, la que nos ha hecho más sanos, más prósperos, más sabios y más humildes, es algo que debemos esforzarnos por preservar.

Otra relación más interesante es la que hay entre la transmisión cultural monástica y el movimiento escéptico. Un artículo de Juan Carlos Bujanda en Sentido Común plantea el valor de la repetición de temáticas a lo largo y ancho de la blogósfera escéptica. Bujanda concluye, acertadamente, que podemos tener lectores para los que nuestro blog sea el único punto de contacto con el movimiento escéptico y la visión racional del mundo, y nada más por eso vale la pena machacar una y otra vez los mismos temas trillados de siempre, porque podemos enganchar a uno de esos lectores casuales y pasarle la estafeta de nuestra "tradición".

El escenario que Bujanda retrata es una versión ágil y digital del mundo monástico de la Alta Edad Media: como los monjes medievales, que iban y venían entre monasterios cargando copias de libros para almacenarlos, estudiarlos y compartirlos con otros que llegaran a su monasterio, nosotros los NIMs escépticos vamos y venimos entre nuestros "monasterios" copiando, traduciendo, citando y adaptando los "libros" o textos que otros "monjes" o NIMs escépticos tienen en sus "bibliotecas" para almacenarlos y compartirlos con quien llegue a echar un vistazo. Ése es el espíritu monástico en todo su esplendor.

Sin embargo, el modelo de Berman tiene algunas fallas. Muchos lo han criticado porque su ideal monástico no hace nada por nadie y es una alternativa poco realista. Sus escenarios después de la caída de la cultura están muy basados en la literatura, especialmente la ciencia ficción, como para ser tomados en serio. Asimismo, para algunos lectores su crítica del posmodernismo y la corrección política no está bien sustentada y necesita que el lector ya comparta las ideas de Berman.

Pero lo que me impidió convertir este artículo en un panegírico no es nada de eso, sino que el modelo de Berman es muy parecido a una escatología secular. En sentido académico, "escatología" es una concepción de lo que ocurre al final de la vida individual y/o de la historia universal. Existen varios escenarios del fin del mundo en las distintas culturas y religiones, pero es posible extraer algunas características comunes:

  • El fin del mundo vendrá después de catástrofes físicas y/o espirituales. El capítulo 24 del Evangelio de Mateo es un buen ejemplo. Este caos es señal inequívoca de que esos serán los últimos días.
  • En los últimos días aparecerá un héroe o un Mesías que trae la redención al mundo. O bien, ocurre un gran cataclismo que destruye al mundo corrompido. En el caso del cristianismo están presentes ambas figuras, como prueba Mateo 24.
  • Al final de la acción del Mesías, o del cataclismo, se instaura una era de paz y felicidad ya para unos pocos elegidos, ya para la humanidad entera.
  • En algunas tradiciones escatológicas, como las religiones índicas o las mitologías mesoamericanas, el tiempo es cíclico. Después del cataclismo destructor el mundo regresa a la edad dorada original, la que en las escatologías de tiempo lineal representa el fin de la historia.

Excepto por el Mesías, la visión bermaniana presenta rasgos escatológicos apocalípticos: el mundo está corrompido, falta muy poco para el "Armagedón", y sólo algunos pocos elegidos, los NIMs, podrán hacer que un mundo nuevo y mejor surja de entre las cenizas. En lugar de rezar, hacer penitencias o combatir contra las fuerzas del mal, los NIMs deben preservar la herencia de la Edad Dorada para restaurarla en la Tierra. Hasta tiene su tiempo cíclico: Berman encuentra aceptables ciertas teorías históricas y especulaciones literarias que prevén una serie de colapsos y resurgimientos civilizatorios, aunque no las acepta explícitamente.

Tal vez el rechazo de la escatología de Berman radique en que, a diferencia de las escatologías religiosas, no promete nada: la Edad Dorada se impondrá (a lo mejor) gracias al trabajo de los elegidos o NIMs, pero no la vivirán.

De todas formas vale la pena leer El crepúsculo de la cultura americana. Es buen material para entrenar la neurona, cosa nada despreciable en estos días.

6 comentarios:

Richal dijo...

Pues nada, habrá que comprarse una parcelita en Trantor. ¿Alguien sabe dónde cae?

David Guerra dijo...

Pues no creo que vaya muy desencaminado... tendré que chequear el libro, a ver qué tal. De hecho, yo soy uno de esos "abducidos" por la blogosfera escéptica; hace pocos meses que surfeo por vuestra red de razón y cada vez estoy más enganchado... a ver si un día de estos me da por coger el teclado, apuntarme a blogger y dar un poco de chicha!

Saludos!

Richal dijo...

"Pues nada, habrá que comprarse una parcelita en Trantor."
Perdón, era Términus ¿no? Trantor era la capital.

David Moreno dijo...

Interesantes analogías...habrá que leer el libo..

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Pereque:

Gracias por tu referencia a mi post, nunca pense que se relacionara con los monges de la edad media, me senti como Sean Conery en "El hombre de la rosa" de Eco.

Me gusto la descripcion que haces del esceptico:

"El rechazo al conocimiento basado en la autoridad, la regularidad del mundo expresable en modelos matemáticos, el valor del método experimental, la apertura ante nuevas hipótesis y la voluntad de ponerlas a prueba, el rigor intelectual, la lógica, la conciencia de la falibilidad de nuestrs sentidos y la certeza de que la Verdad Absoluta es inalcanzable

Te la robare para para explicar que somos cada vez que alguien me pregunte.

Saludos

Anónimo dijo...

El unico limite del hombre es su propia mente, que no tiene la capacidad de entenderse a si misma, pero cuando el hombre tiene comprension de porque existe sabe que la vida es ciclica, un circulo que se cierra y comienza otro igual identico, cambiaran los actores, los escenarios pero la obra siempre es la misma, el hombre que puede lograr su propia paz es el verdadero escéptico y deja de hacer para ser.