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Me lo dijo un pajarito

enero 04, 2010

Las teorías conspiratorias según Karl Popper

2009 fue el Año de las Conspiraciones. Muchos idiotas en México y alrededor del mundo vieron conjuras inconfesables de las mismas mafias de siempre en la influenza porcina, el movimiento del voto nulo, el pastor evangélico convertido en secuestrador aéreo, el asesino del Metro Balderas, "Juanito", la reforma del sistema de salud de Estados Unidos, los apagones en América del Sur, la muerte de Michael Jackson, los correos electrónicos de investigadores climáticos de East Anglia, el sorteo para el Mundial de Sudáfrica y muchos otros eventos.

Como escéptico, tiendo a rechazar las teorías conspirativas para las que sólo hay evidencia circunstancial. Me resulta imposible aceptar que alguien pueda alcanzar los niveles de inteligencia, logística, control, discreción, perseverancia y amoralidad cercanos a la omnipotencia que necesitan la mayoría de las teorías conspirativas. Como primera entrada del año, me parece adecuado rescatar un fragmento de una de las obras cumbre del filósofo Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos (volumen 2, capítulo 14), en el que se desarrolla el argumento de que las conspiraciones suelen fallar porque los conspiradores no son omnipotentes y no pueden prever ni controlar todas las consecuencias de su conspiración. Que les sea de provecho, y que tengan un buen año [2 × 3 × 5 × 67].

[...] Brevemente describiré una teoría que es ampliamente sostenida pero que asume lo que yo considero lo opuesto del verdadero objetivo de las ciencias sociales; a esta teoría la llamo la teoría conspiratoria de la sociedad. Ésta es el punto de vista de que la explicación de un fenómeno social consiste en el descubrimiento de los hombres o grupos que están interesados en la ocurrencia de ese fenómeno (a veces es un interés oculto que primero debe ser revelado), y que han planeado y conspirado para precipitarlo. Desde luego que esta idea de los objetivos de las ciencias sociales surge de la teoría equivocada de que todo lo que pase en la sociedad (especialmente acontecimientos como la guerra, el desempleo, la pobreza o la carestía, que por lo común le desagradan a la gente) es el resultado de un designio directo de algunos individuos y grupos poderosos. Esta teoría es ampliamente sostenida; es incluso más antigua que el historicismo [1] (que, como se demuestra por su primitiva forma teísta, es un derivado de la teoría conspirativa). En su forma moderna, como el historicismo moderno, y una cierta actitud hacia las "leyes naturales", es un resultado típico de la secularización de una superstición religiosa. La creencia en los dioses homéricos cuyas conspiraciones explican la historia de la guerra de Troya se ha ido. Los dioses han sido abandonados. Pero su lugar es ocupado por personas o grupos poderosos, siniestros grupos de presión cuya perversidad es responsable de todos los males que sufrimos, grupos tales como los Sabios de Sión, o los monopolistas, o los capitalistas, o los imperialistas.

No deseo implicar que las conspiraciones nunca pasan. Por el contrario, son fenómenos sociales típicos. Se vuelven importantes, por ejemplo, cuando la gente que cree en la teoría conspiratoria llega al poder. Y las personas que sinceramente creen que ellas son las que saben cómo hacer el Cielo en la Tierra son las más dadas a adoptar la teoría conspiratoria, y volverse involucradas en contra-conspiraciones contra conspiradores inexistentes, pues la única razón de su fracaso al producir su Paraíso es la malvada intención del Demonio, que tiene un interés personal en crear el Infierno.

Debe admitirse que las conspiraciones ocurren. Pero el hecho contundente que refuta la teoría conspiratoria es que a pesar de su ocurrencia, pocas de estas conspiraciones son finalmente exitosas. Los conspiradores rara vez consuman su conspiración.

¿Por qué es así? ¿Por qué los logros difieren tan ampliamente de las aspiraciones? Porque ése es usualmente el caso en la vida social, con o sin conspiraciones. La vida social no sólo es una prueba de fuerza entre grupos opositores: es su acción dentro de un marco más o menos resiliente o amalgamado de instituciones y tradiciones, y crea (aparte de cualquier oposición consciente) muchas reacciones imprevistas en ese marco, algunas de ellas incluso imprevisibles.

Tratar de analizar estas reacciones y preverlas hasta donde sea posible es, creo yo, la tarea principal de las ciencias sociales. Es la tarea de analizar las repercusiones sociales accidentales de acciones humanas intencionales, aquellas repercusiones cuya significación es negada tanto por la teoría conspiratoria como por el psicologismo [2], como se indicó antes. Una acción que procede precisamente de acuerdo a la intención no crea un problema para la ciencia social (excepto tal vez por qué en ese caso particular no ocurrieron repercusiones accidentales). Una de las acciones económicas más primitivas puede servir como ejemplo para hacer más clara la idea de las consecuencias no deseadas de nuestras acciones. Si un hombre desea comprar una casa urgentemente, podemos asumir con seguridad que no desea que el precio de mercado de las casas aumente. Pero el solo hecho de que aparece en el mercado como un comprador tenderá a aumentar los precios de mercado. Y lo análogo se sostiene para el vendedor. O para tomar un ejemplo de un campo muy diferente, si un hombre decide asegurar su vida, es poco probable que tenga la intención de motivar a otros para que inviertan su dinero en pólizas de seguros. Pero lo hará de todas formas. Aquí vemos claramente que no todas las consecuencias de nuestras acciones son intencionales, y consecuentemente, que la teoría conspiratoria de la sociedad no puede ser verdadera porque se reduce a la aserción de que todos los resultados, incluso aquellos que a primera vista no parecen ser buscados por nadie, son los resultados intencionales de las acciones de gente interesada en esos resultados.

Notas

  1. En Popper, el historicismo es la idea de que la historia humana sigue leyes y tendencias regulares y cognoscibles, y que el papel de las ciencias sociales y/o la filosofía es el de encontrar esas leyes para predecir el curso de la historia.
  2. El psicologismo es "la doctrina plausible de que todas las leyes de la vida social deben ser reducibles en última instancia a las leyes psicológicas de la naturaleza humana" (loc. cit.).

(gracias a Ribozyme)

12 comentarios:

Ribozyme dijo...

También se me vinieron a la mente los anuncios en TV de AMLO donde dice que la mala situación del país se debe a las acciones (lo conspiratorio es implicado) de unos cuantos interesados en mantenerla así.

Siesp... dijo...

El historicismo se puede reducir a una serie de fórmulas matemáticas... Al menos eso dice la ciencia de la "Psicohistoria" de Asimov.
Buen post, Pereque.
Saludos.

Ego dijo...

Hace poco presenté en el centro cultural en el que trabajo los documentale "La Corporación" y "¿Por qué peleamos", los cuales, me adelanto, no son conspiranoicos.

No es conspiranoico afirmar que el gran capital influye de forma contundente en la vida de las naciones, así como no es conspiranoico afirmar que la Iglesia influía de forma contundente en las naciones europeas medievales.

Pero en fin... Entre mi poco público había dos conspiranoicos que hablaban de "la mano que mece la cuna" y de cómo todo está controlado y que haber si no nos iban a arrestar por estar poniendo esos documentales. Y cuando le dije "No, señor, pos si este centro es del ayuntamiento..." Me dijo "Entonces ya saben que nadie va a venir y por eso lo dejan poner y blah, blah, blah"

A veces parece que la sociedad se divide en un montón de apáticos que no tienen ni quieren tener consciencia social y un montón de conspiranoicos que buscan sombras en cada esquina.

Ribozyme dijo...

Ego: Y tuviste el raro privilegio de atestiguar directamente la "defensa de la tetera". Curiosamente, el DVD de "La Corporación" yo lo compré en Sam's, perteneciente al grupo Wal-Mart, una de las corporaciones transnacionales más grandes del mundo. No veo que las corporaciones estén haciendo mucho por suprimir las críticas que se les hacen. Desafortunadamente, los convencidos, como es el caso de los conspiranóicos, tienen ideas que James Randi llamó "patos de hule inhundibles", porque no importa cuánta evidencia se dé en su contra, nunca las verán como falsas.

Kix dijo...

Me recordaste la película Bowling for Columbine de Michael Moore, en donde se propone que las teorías conspiratorias son un excelente mecanismo de control.

Lord Eggs dijo...

Es curioso que siempre una conspiración grande consigue su objetivo para quienes creen en ella: la influenza fue creada para que las malvadas farmacéuticas vendieran vacunas; el 11/s fue un trabajo interno para atacar Iraq; los chips bancarios alemanes fueron fabricados con errores a propósito para obligar a que los bancos pagaran millones de euros (y los presidentes se llevan tajada), a Kenneddy lo mataron al mismo tiempo la Mafia, Elvis Presley y el gobierno de los Estados Unidos para que la guerra de Vietnam iniciara...

Pero cuando se analizan los múltiples puntos de falla, siempre se puede racionalizar de otra forma para que la teoría de la conspiración siga funcionando. Ni modo, hay gente que no se convence ni con las pruebas en la mano.

Lord Eggs dijo...

Olvidé completar mi comentario.

Lo curioso es que las conspiraciones pequeñas, que no le importan a los conspiranóicos, son las que de verdad tienen éxito: la del agente doble que consiguió volarse en pedazos en Iraq, la del nigeriano que trató de volarse en el avión en navidad, la de Quien Resulte Responsable para dejar en su lugar a un millón de monos con computadoras en su lugar, cosas como esas.

Pereque dijo...

Aquí salieron dos cosas interesantes. Hay un montón de evidencia directa y sólida de que las Malvadas Corporaciones Malvadas sí logran manipular a los Estados y a las sociedades para su beneficio, evidencia disponible en una colección completa de Proceso. Pero estas maquinaciones corporativas tienden a ser precisamente acciones muy sencillas que requieren de muy pocos recursos y tienen objetivos chiquitos y de corto plazo, por ejemplo que yo intente sobornar al director de ecología del ayuntamiento para que me deje tirar al río los desechos tóxicos de mi fábrica.

La operación es tan pequeña que puede repetirse cientos de veces, y es tan redituable que puede darse el lujo de fracasar a veces (y fracasa muchas veces). Todo lo contrario de los planes de una sola vez a escala interplanetaria en los que nada puede salir mal que les encantan a los conspiranoicos de verdad.

¡Saludos a todos!

Mathilda dijo...

Hola !
Muy agradable blog y temas muy interesantes.
Te dejo un saludo...
continúo leyendo...

MATHILDA

Kyuuketsuki dijo...

Kissinger decía que las conspiraciones grandes fallaban fundamentalmente por una razón: porque los burócratas son idiotas.

Para mantener una conspiración grande se necesita un gran número de gente implicada en ello, y tarde o temprano va a fallar su blindaje. Y entre pocos no pueden hacer lo necesario para "mover los hilos" de todos. Así pues, que lo haya dicho el cerdo de Kissinger (que tanto sabe de esas cosas) es un punto más contra los conspiranoicos.

Anónimo dijo...

Todavia andan con Popper???

Mejor vayan con Leon Olive....

Visitante dijo...

Esto es muy gracioso. Resultó que para el sopenco de "la corte de los milagros" la tesis de Popper no siempre se cumple, un ejemplo que falsa al propio Popper son los datos de la NSA, la "conspiración" de Volkswagen, las "armas de Irak", las declaraciones de Hilary Clinton sobre el ISIS y la guerra contra la homeopatía que funge como conspiración de unos cuantos grupos de presión que usan los mass media, y por último otros ejemplos que son: la guerra de los herbicidas, la islamofobia, el debate de las torres del 11-S, la operación rápido y furioso, y el tráfico de órganos ¿Qué dirá este idiota de "la corte de los milagros" ahora?

El mundo ha cambiado mucho y no es como te lo contaron ni como los religiosos ni los dawkin posers creyeron, es más complejo y hasta fantasioso.