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Me lo dijo un pajarito

diciembre 18, 2007

Tota

Los aztecas celebraban durante la primera quincena de mayo (la veintena de Hueitozoztli) una ceremonia en la cual cortaban varios árboles y arbustos y los colocaban frente al santuario de Tláloc en el Templo Mayor de Tenochtitlan. Entre este conjunto destacaba uno muy grande y de buena copa, al que llamaban Tota, que en náhuatl significa "Nuestro padre". El Tota estaba rodeado de otros cuatro árboles más chicos y entre el Tota y los cuatro árboles menores había mecates (cuerdas) ásperos. Cuando el "bosque" estaba terminado, los sacerdotes de Tláloc traían a una niña de siete años en un palanquín completamente cubierto. La niña estaba vestida con ropas azules y tenía una banda rojiza con una borla de plumas azules. El palanquín con todo y niña se ponía debajo del árbol de Tota.

Cuando los sacerdotes se enteraban que un ritual realizado antes en el cerro Tláloc, en Texcoco, había terminado y los participantes (los señores de Tenochtitlan, Texcoco, Tlaxcala, Huexotzinco y cada comarca importante de la región) estaban bajando de regreso, se llevaban a la niña vestida de azul en su palanquín y la ponían en una canoa. Hacían lo mismo con el árbol de Tota. Las canoas con la niña y el árbol cruzaban el lago de Texcoco hasta Pantitlán, donde había un sumidero y un remolino. Una vez que todos, los que venían de Tenochtitlan y los que venían del cerro de Tláloc, habían llegado a Pantitlán, los sacerdotes desamarraban y plantaban el árbol Tota y ponían otra vez el palanquín de la niña debajo del mismo. Después los sacerdotes la degollaban, enjuagaban la sangre en la orilla y tiraban el cuerpo al remolino. Por último, los gobernantes arrojaban ofrendas de oro y piedras preciosas al remolino. Todo el ritual se llevaba a cabo en medio de música de flautas y percusiones, mismos que terminaban con las ofrendas de los gobernantes al lago.

Parece no tener pierde: Nuestro padre Tota no puede ser otro más que Tláloc, y todo el ritual en torno al árbol de Tota es un ritual propiciatorio del agua y las lluvias, justo en el punto máximo de la temporada seca en el centro de México. Hasta aquí, es igual a los otros árboles rituales descritos en este blog: el Sewserez cherkés del Cáucaso, el Salavi hopi de Arizona y los ancestros indoeuropeos del árbol de Navidad, también relacionados con el agua, la lluvia y la fertilidad de la tierra.

Pero "Tota" es un título dado a Xiuhtecuhtli, el dios del fuego. Xiuhtecuhtli aparece en el centro del mundo en la primera página del códice Féjérvary-Mayer, lo que apoyaría la identificación del árbol de Tota con este dios: el árbol de Tota está rodeado de cuatro árboles menores, cada uno hacia los rumbos del mundo como en el Féjervary-Mayer. Xiuhtecuhtli era uno de los nueve señores de la noche y un dios celeste solar: su posición en el centro del mundo le permitía moverse entre los diferentes planos del cosmos. Así, el árbol de Tota es la representación del Eje del Mundo, gobernado por el dios fuego. (La idea de un dios ígneo representado por un árbol es bastante frazeriana.)

Xiuhtecuhtli también era llamado Huehueteotl, "dios viejo", o Teteo in nan, teteo in ta, o "Madre y padre de los dioses", lo que lo colocaría como un "avatar" de la pareja creadora primordial: el dios doble Ometeotl, u Ometecuhtli - Omecihuatl, o Tonacatecuhtli - Tonacacihuatl, entre otros muchos nombres. Este vínculo con la entidad primordial era porque en la mitología azteca el fuego es un elemento creador por excelencia: el fuego fue anterior al Sol, y éste nació de aquél (recuérdese el mito de Nanahuatzin, que se arrojó a una hoguera y salió convertido en el Sol). Durante el verano, la época caliente del año, las plantas crecen y dan sus frutos. El calor (por lo tanto, el fuego) está asociado a la vida y a la luz.

¿Qué relación tiene Xiuhtecuhtli con Tláloc? ¿No es medio contradictorio que una ceremonia en el templo de Tláloc y en la laguna de Texcoco tenga como protagonista a un árbol representando al dios fuego? No tanto. El otro elemento creador del cosmos es el agua, complemento del fuego. La unión de agua y fuego crea humo, y este humo fue el que en el principio de los tiempos creó los cielos, completó los rumbos del universo e inició la marcha del tiempo. Asimismo, el humo representa el vapor primordial que gesta a los humanos y a los seres vivos.

En resumen: el ritual del árbol Tota podría ser una alegoría del acto creador de la unión de agua (la laguna) y fuego (el árbol). Esta unión agua-fuego crearía "humo", esto es, vida y fertilidad para las plantas y los hombres en forma de lluvia.

Referencias

  • Hermann Beyer, "Unidad o pluralidad de dioses", en Miguel León-Portilla (coord.), De Teotihuacán a los aztecas. Antología de fuentes e interpretaciones históricas. 2a. ed., 1a. reimp. Col. Lecturas Universitarias. Universidad Nacional Autónoma de México, Dirección General de Publicaciones, México, 1995.
  • Alfredo Chavero, México a través de los siglos. Tomo I, "Historia Antigua y de la Conquista". Cumbre, México, 1986.
  • Fray Diego Durán, Historia de la Nueva España y islas de Tierra Firme, vol. II. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante / Madrid, 2005. Reproducción de la edición de Ignacio Escalante, México, 1880.
  • Patrick Johansson K., "El agua y el fuego en el mundo náhuatl prehispánico", en Arqueología Mexicana no. 88. Raíces, México, noviembre de 2007.
  • Silvia Limón Olvera, "El dios del fuego y la regeneración del mundo", en Estudios de cultura náhuatl vol. 32. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, México, 2001.

8 comentarios:

Mytho dijo...

Cada día se aprende algo nuevo. No tiene ni media hora que estaba enfrascado en una discusión sobre los orígenes del universo en varias culturas, y la referencia al quinto sol no pudo dejar de aparecer. Después de leer esta entrada, me lamenté no haberla visto antes de la discusión, Me hubiera encantado ver la cara de las personas con las que sostuve los argumentos si hubiera soltado una que otra referencia a lo aquí expuesto y me habría encantado más aun ver sus esfuerzos para explicar este mito particular de la creación y el parentezco entre el fuego y el agua.

Excelente estimado Pereque!

W dijo...

Chale...... pobre niña !!!!

Aunque me gustó la parte de la unión del fuego y el agua....


Besos Perequetín

dull dijo...

mas o menos por donde esta ese remolino donde tiraban oro y piedras preciosas? Amarrado de un buen mecate yo si me aviento.

Otra buena entrada!, felices fiestas Martin!"

Antonio dijo...

También a mí como que se me quedó la imagen de la niña ¿Qué doña Tota no podría haber aceptado una rana?

Una entrada muy interesante y documentada.

Feliz pastosidad y próspero inicio de ciclo pastafari. Ramén.

Y Un abrazo.

Pereque dijo...

Mytho y W: Por alguna razón yo asocié el fuego-agua con Pokémon. :S

Dull: Si ese Pantitlán es el mismo Pantitlán a donde llega el Metro, creo que convendría ir con una pala (si es que los novohispanos y el INAH no llegaron antes).

Antonio: Era Don Tota, pero ahora que lo mencionas me acordé del negocio de gorditas (se me antojaron unas...). No sé si una rana, pero de perdida un cocodrilo o algo más trabajoso de conseguir.

¡Saludos y Felices Fiestas (RAmén)!

Ribozyme dijo...

Me pregunto qué pasaría si los que danzan (casi)encuerados en el Zócalo de la Ciudad de México, hacen limpias a los transeúntes y se dicen practicantes de la "religión mexica" (whatever that is, dijo uno de mis profesores) se apegaran al cánon de su supuesta religión y realizaran ceremonias como éstas.

Por cierto el Gordo Porcel tenía (me acabo de enterar que murió el año pasado, ahorita que estaba buscando los links) tenía un personaje que era muy divertido por lo horripilante, que se llamaba "la Tota" y que pueden ver aquí

Lorena dijo...

Hola Pereque,
Hace mucho no me daba una vuelta por aqui, ni por allá, he andado muy ocupada, todavia bastante, pero espero comenzar el anio con mas desahogo... por mientras solo paso a desearte una FELIZ NAVIDAD!!
Un abrazo

TheJab dijo...

¿También por allá venden gorditas Doña Tota?

...

En una temporada en que he agradecido buenos deseos por derecha e izquierda, agradezco a usted esta entrada histórica-teológica.

¡Salud!