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Me lo dijo un pajarito

diciembre 18, 2006

Brevísima historia del árbol de Navidad

En artículos anteriores hablamos del Sewserez, un tronco o árbol usado por los cherkeses del Cáucaso durante ceremonias religiosas relacionadas con las estaciones, y de los Salavi, dos árboles usados por los hopis para ceremonias religiosas relacionadas con el verano. Ahora se hablará del tronco usado por los pueblos modernos de América, Europa y Oceanía durante ceremonias relacionadas con el invierno. Pero voy a ir hacia atrás.

El origen de esos bosquecitos falsos de coníferas muertas que aparecen por noviembre en tiendas de autoservicio o en áreas abiertas de las ciudades y que después llevamos a la casa y les ponemos listones, esferitas y adornos, así como de los árboles navideños artificiales gigantes de nuestras plazas comerciales y una que otra plaza pública no es ningún misterio. Con la creciente penetración de la cultura estadounidense a partir de la segunda mitad del siglo XX en México, el árbol de Navidad, los regalos y Santa Claus se fusionaron con las posadas, el niño Dios y los nacimientos.

¿Y cómo llegó el árbol de Navidad a Estados Unidos? El árbol de Navidad se popularizó en Estados Unidos y en Europa a mediados del siglo XIX. Los árboles de Navidad en Inglaterra se popularizaron poco después del matrimonio de la reina Victoria con el príncipe Alberto, de origen alemán. En Francia, fueron introducidos por la princesa Helena de Mecklemburgo, también de la nobleza germánica, hacia 1840. En Estados Unidos, hay registros de árboles de Navidad hacia el siglo XVII, colocados por los primeros inmigrantes alemanes. En general, se puede ligar la introducción de árboles de Navidad a la expansión de la influencia alemana por el mundo.

Sin embargo, antes del siglo XIX el árbol de Navidad apenas si se había extendido por completo en Alemania. Las primeras referencias a un árbol de Navidad datan de principios del siglo XVII. El árbol de Navidad era más conocido en las naciones alemanas del norte, predominantemente luteranas, que en el sur católico. Hay de hecho una leyenda que atribuye a Martín Lutero la invención del árbol de Navidad como una forma de mostrar la luz que inundó el cielo cuando Cristo nació. Pero el origen real del árbol de Navidad es algo nebuloso.

El 24 de diciembre, el santoral católico marca la fiesta de Adán y Eva, haciendo la conexión entre el primer Adán, que corrompió la Creación con el pecado original, y Cristo, el nuevo Adán, que redimió al mundo y abolió el pecado original. Se sabe que durante la Edad Media se organizaban obras teatrales sobre la Creación, y uno de los atractivos principales era un árbol con manzanas, representando al Árbol del Conocimiento en medio del Edén. Una hipótesis es que poco a poco los alemanes comenzaron a colocar árboles como estos en sus casas.

Un objeto parecido era la pirámide de Navidad, un armazón triangular de madera en el que se ponían figuritas, papel de colores, velas y ramas de árboles, más o menos como un Nacimiento. En Inglaterra, algunas comunidades ya tenían objetos análogos a la pirámide de Navidad antes del siglo XIX. La pirámide de Navidad bien pudo fundirse con el árbol de Adán y Eva y dar origen al árbol de Navidad.

En el folclor medieval sobre la Navidad, circulaban leyendas sobre árboles que florecían milagrosamente en Navidad, y en algunas comunidades se acostumbraba sembrar ramitas de cerezo o de espino en recipientes con agua para que retoñaran hacia Navidad. En otra hipótesis, estas leyendas sobre árboles mágicamente floreciendo y dando frutos en Navidad pudieron ser recreados con árboles caseros.

Y conforme retrocedemos en el tiempo, entramos de lleno a la especulación. Es muy probable que estos objetos sean descendientes directos de la adoración a los árboles común entre los distintos grupos indoeuropeos. Se ha querido ligar al árbol de Navidad con una costumbre romana bien documentada durante las calendas de enero que consistía en colocar ramas de árboles perenes como decoración en las casas. Esta conexión me parece forzada para el árbol de Navidad pero no tanto para otros adornos comunes en diciembre: la corona de Adviento y los marcos de ramas de pino de plástico y series de luces navideñas que decoran algunas puertas y muebles. Sin embargo, el culto a los árboles fue especialmente pronunciado entre los pueblos germánicos. Crónicas históricas romanas (destaca la Germania de Tácito) y el análisis lingüístico de las lenguas germánicas, entre otras fuentes, confirman que los antiguos germanos tenían sus santuarios en medio de los bosques.

Y no sólo entre los indoeuropeos: como ya vimos con el Sewserez caucásico y el Salavi hopi, diversos pueblos alrededor del mundo han creído en mayor o menor grado en la santidad o divinidad de los árboles. James George Frazer explica que el culto a los árboles nace de la creencia común en las religiones naturalistas de que todas las cosas, humanos, animales y plantas, tienen un alma. Esta creencia posteriormente evolucionaría de un alma para cada árbol a la de un alma para cada especie de árbol, del "espíritu del árbol" al "dios de los árboles". Estos dioses de los árboles suelen ser también dioses del sol, la lluvia y la fertilidad, y por los principios de la magia simpatética, practicar rituales sobre un árbol en particular deberá afectar a todos los árboles en general, y por lo tanto deberá actuar sobre el espíritu del árbol y la fertilidad. En el caso del árbol de Navidad, colgarle esferas o foquitos de alguna forma pretende hacer que al llegar la primavera todos los árboles y plantas puedan florecer y dar frutos. Al traer el árbol de Navidad a la casa, se busca atraer la fertilidad propia de los árboles a nuestras casas y familias.

Paradójicamente, el árbol de Navidad, aunque se le relaciona con el consumismo y el materialismo estadounidenses, es eco de una religión más antigua que cualquiera de nuestras tradiciones nacionales. En cierto modo, al adoptar el árbol de Navidad hemos recuperado parte de nuestro legado indoeuropeo, que ha sobrevivido a dos mil años de cristianismo. El árbol de Navidad es una reliquia de una época remota y olvidada, cuando los seres humanos estaban directamente vinculados con la naturaleza y sus grandes ciclos, y que, a pesar de la publicidad descarada, el despilfarro y los excesos, sigue ocupando un lugar central en las celebraciones invernales, recordándonos que después del frío, la oscuridad y la muerte vienen la luz, el calor y la vida.

Referencias

7 comentarios:

TheGodFather dijo...

Amigos, lamento informarles que Papá Noel murió

mathcons dijo...

casi el primero.
Siempre aprendo algo nuevo leyéndote pereque.

un abrazo,
fernando velázquez

Antonio dijo...

Verdaderamente interesante e ilustrativo.

Un Abrazo

Antonio dijo...

PD: pude comentar sin ser anónimo. Parece que bloger beta ya resolvió su problema

JASO dijo...

Hace poco platicaba con una amiga sobre la preocedencia del jaloguin, de la virgen de Gpe, y más.

Con todo esto, dudo que al aglún país existan las "costumbres e identidad propias", todo parece una adaptación de viejas tradiciones extranjeras.

Saludos Pereque.

Alejandra dijo...

HOLA, UN GUSTO HABER ENCONTRADO SU BLOG. INTELIGENTE, INTERESANTE, GRACIAS!!!! UN SALUDOS DESDE LA PAZ, BCS

Marina dijo...

Me parecen muy interesantes las versiones de la historia del árbol de navidad que mencionan aquí. Yo había leído algunas otras en esta página,
http://mipagina.1001consejos.com/profiles/blogs/historia-del-arbol-de-navidad
que igualmente me parecieron muy interesantes, espero se den una vuelta para aprender un poco más del tema.