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Me lo dijo un pajarito

noviembre 02, 2006

Brevísima historia del Día de Muertos y el Halloween

Cuando se acerca el 2 de noviembre, todo el establishment cultural comienza a bombardearnos con la importancia de la celebración del Día de Muertos. Todos: los funcionarios del gobierno montan altares de muertos en las escuelas o en sitios públicos; las televisoras pasan promocionales sobre lo emotivo del Día de Muertos; las iglesias resaltan la importancia de conservar nuestras tradiciones y decirle no al Halloween.

Este último punto es un tanto absurdo. Una declaración paradigmática de lo que piensa prácticamente todo el clero y la derecha católica militante sobre el Día de Muertos y el Halloween es la dada por el Obispo de Mazatlán, Mario Espinoza Contreras, durante la misa dominical del 29 de octubre pasado y recogida por Noroeste:

"No es bueno que los padres de familia vistan a sus hijos como brujas, diablos, esas cosas malas porque no deja nada bueno, no es educativo", dijo, tras terminar la misa dominical en la Catedral Basílica.

"Es mejor inculcarles las tradiciones mexicanas como el Día de los Santos Difuntos, los altares de muertos y las visitas a los panteones, todo eso es una herencia de nuestros antepasados, no hay porque adoptar tradiciones extranjeras".

Hay que hacer un poco de historia.

El Día de Muertos

Los pueblos mesoamericanos, o cuando menos los pueblos de habla náhuatl del periodo Posclásico (900 - 1521), alcanzaron una visión religiosa de la muerte muy compleja. En el cosmos azteca existían varios paraísos: además del Mictlán, el reino de los muertos propiamente dicho, había dominios para los muertos por agua, las mujeres que morían al dar a luz, los guerreros muertos en batalla y los sacrificados, entre otros. Las fuentes varían, pero se sabe que los pueblos nahuas tenían al menos dos grandes celebraciones para honrar los espíritus de los muertos: una dedicada a los niños fallecidos y otra para los muertos adultos, y al menos una de estas fiestas era en agosto.

Con la Conquista de México y la destrucción de la cultura oficial de las naciones mesoamericanas, los indígenas adoptaron elementos de su religión antigua a sus prácticas cristianas. Las fiestas diferenciadas de los aztecas sobreviven en la celebración de los muertos niños el 1º de noviembre y la fiesta de los muertos adultos el 2. No es casualidad que las celebraciones más elaboradas e impresionantes del Día de Muertos se practiquen precisamente en las comunidades indígenas, ni que la noción del regreso de las almas de los difuntos sea más explícita en los rituales indígenas del Día de Muertos. El concepto de las ofrendas a los muertos también viene directamente de la tradición prehispánica de enterrar a los muertos con ofrendas, una costumbre que se repite en muchas otras culturas a lo largo de la historia y por todo el mundo.

Sin embargo, la celebración del Día de Muertos que se ha "estandarizado" tiene más elementos católicos que prehispánicos. Los altares de muertos no parecen tener un equivalente prehispánico. Las costumbres antiguas del Día de Muertos propiamente dicho son completamente católicas: misa por la mañana, visita al cementerio para limpiar y adornar la tumba del muerto a mediodía, rosario por la noche. Los elementos prehispánicos del Día de Muertos que las instituciones nacionales destacan tanto y sirven para trazar una línea de identidad entre los mesoamericanos y los mexicanos modernos bien pudieron originarse a mediados de la década de 1930, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, como producto del nacionalismo de la Revolución y su exaltación del pasado indígena.

Halloween

Halloween es una contracción del inglés "All Hallows' Eve", literalmente, "víspera (del día) de Todos los Santos". Sus orígenes se trazan hasta la fiesta de Samhain, que marcaba el año nuevo celta y era celebrada a finales de octubre y principios de noviembre. Se creía que durante Samhain, el mundo de los dioses y los espíritus se intersecaba con el mundo de los hombres. Esto permitía que los espíritus de los difuntos pudieran visitar por un tiempo a sus parientes, pero también permitía que otros seres como duendes, hadas o espíritus nocivos atacaran a la comunidad. Por eso, durante Samhain se encendían grandes hogueras que ahuyentaban a los fantasmas malvados y de vez en cuando se hacían sacrificios humanos para propiciar a los dioses. Samhain era también una época propicia para la adivinación.

Cuando el cristianismo llegó a las comunidades celtas de las Islas Británicas, especialmente en Gales e Irlanda, el Samhain se fusionó con la recién promulgada fiesta de Todos los Santos (de ahí el nombre en inglés) que desde entonces se celebra el 1º de noviembre. Así que podemos decir que Halloween nació a principios del segundo milenio de la era cristiana. Aquí hay que hacer hincapié en que todo parece apuntar a que Todos los Santos se celebra el 1º de noviembre por decisiones del clero en Roma sin relación con el área celta. Al menos hasta el siglo XX, comunidades rurales en las antiguas regiones celtas de las Islas Británicas todavía organizaban hogueras comunitarias y practicaban algunos juegos y rituales derivados del Samhain.

Hacia el siglo XIX, el Halloween llegó a Estados Unidos como consecuencia de la inmigración irlandesa, que además de su fuerza de trabajo trajeron sus tradiciones. Ya en América, el Halloween comenzó a evolucionar hacia la celebración absurda y sin sentido que es hoy, y adoptó casi todas las costumbres actuales, como la decoración con calabazas y la peregrinación de niños por sus barrios pidiendo dulces. Durante la segunda mitad del siglo XX, la creciente influencia de la cultura de masas estadounidense extendió el conocimiento del Halloween a nivel mundial, aunque sólo es practicada en algunas pocas regiones de América, Europa y Oceanía.

Algunos satanistas y neopaganos han adoptado el 31 de octubre como fecha de sus propias celebraciones. Ambos, a su manera, abrevan de las tradiciones célticas: los neopaganos directamente, y los satanistas asimilan como propias las distorsiones medievales cristianas de la religión celta como adoración del diablo.

Comparando

El Día de Muertos mexicano y el Halloween céltico-americano son celebraciones precristianas con la misma idea en común: las almas de los muertos regresan. Esta idea es un tanto incompatible con la ortodoxia católica, que en ninguna parte dice que los muertos son capaces de salir del Cielo, del Purgatorio o del Infierno en ningún tiempo, de ningún modo.

Cuando el clero católico rechaza al Halloween, se equivoca en muchos niveles. No puede exaltar la herencia prehispánica y necesariamente pagana del Día de Muertos (por muy exagerada que esté) y denigrar la herencia céltica y necesariamente pagana del Halloween. En ese sentido, los cristianos evangélicos son más congruentes al rechazar las dos. Por otro lado, Halloween no es más satánica que el Día de Muertos o cualquier otra manifestación de piedad popular católica. Lo que el clero nunca dice, tal vez porque no lo sabe y porque no le importa, es que los irlandeses que impusieron el Halloween en Estados Unidos eran en su gran mayoría católicos devotos. Es bastante curioso este caso de católicos rechazando tradiciones católicas sólo por traer un esquema de creencias precristianas diferente. Por último, por promocionar una ceremonia que parte de una creencia ajena a la doctrina católica, podemos considerar a los clérigos católicos como herejes.

Me parece que estamos viviendo un replanteamiento de la tradición del Día de Muertos. Por un lado, los altares a los difuntos, como el elemento más visible del ritual de Día de Muertos patrocinado por las autoridades y los medios de comunicación, se están consolidando a nivel nacional, llevándolos a regiones donde no se acostumbraba montarlos, principalmente en el norte de México. Por otro lado, la globalización de la cultura popular estadounidense ha hecho que el Halloween permanezca cuando menos en el mediano plazo. Al menos en el centro y el sur de México, el Día de Muertos no va a ser desplazado por el Halloween. Ambas fiestas coexistirán más o menos armónicamente sobre todo en las ciudades.

La verdad, no me sorprendería si en 30 años el Día de Muertos termina adoptando como propios algunos rasgos de Halloween. El proceso ya empezó: uno puede ver hoy en día personas disfrazadas de esqueletos y catrinas en los actos públicos del Día de Muertos, principalmente en la ciudad de México. Algunos alfareros han comenzado a fabricar y vender calabazas de barro. Quién sabe: tal vez en el futuro los niños recojan dulces, fruta y pan de muerto el 31 de octubre y usen parte de su "botín" para decorar los altares de muertos que sus padres y abuelos pondrán al día siguiente.

Agregado el 3/11/2006: Esto se los debía:

Fuentes

  • Vizania Amezcua, "A celebrar a la parca", en Público, suplemento Ocio. Guadalajara, 27 de octubre de 2000.
  • Janeth Bañuelos, "Llama Obispo a evitar halloween" en Noroeste, primera plana. Mazatlán, 30 de octubre de 2006.
  • Encyclopaedia Britannica. Edición CD-ROM. Encyclopaedia Britannica Inc., 2002.
  • Jesús Gómez Fregoso, "Calaveras y pan de muertos", en Público-Milenio, sección Acentos. Guadalajara, 29 de octubre de 2004.
  • James George Frazer, The Golden Bough. A study on magic and religion. E-book preparado por David Reed. 11a. ed., Project Gutenberg, 2003.
  • "Niegan raíz indígena del Día de Muertos", en Mural, sección Cultura. Guadalajara, 30 de octubre de 2004.

Y Fernando Velázquez tiene una muy buena entrada sobre Halloween en Un misterio a la vez.

Agregado el 6/11/2006: Hoy el monero Patricio se aventó una tira buenísima sobre el "jalogüín de muertos".

14 comentarios:

sosa dijo...

Totalmente de acuerdo. Cuando uno como Cristiano (en este caso yo) rechaza la tradición del dia de muertos (El culto a la muerte es una cosa totalmente prohibida por el cristianismo) en vez de tomársenos como buenos cristianos se nos considera como antimexicanos.

Pero lo que se me hace increíble es que toda esa misma gente católica que va a misa los domingos y se da golpes de pecho lleve a cabo un elaborado culto de orígenes obviamente paganos así como si nada.

y... esta es la parte donde empiezan a caer las pedradas.

Gerardo dijo...

Excelente entrada, viendo como lo explicas suena todo logico y las piezas encajan a la perfección. Solo quiero hacer una aclaración el resultado de la fusión de las celebraciones se llama JALOWIN ;)

Jack Maybrick dijo...

Esto me recuerda dos cosas, primero, la dificultad que tienen los programadores para diferenciar Jalogüin de la Navidad, y a una tía mía que cada año con puntualidad británica colocaba en su casa un altar de muertos, según ella porque era una tradición obligada en Guadalajara. Cuando entré yo a esudiar Historia (hace ya muchos ayeres) y adquirí súbitamente la categoría de Historiador, de la misma manera que el poner la uña del dedo meñique de la mano izquierda en la facultad de ingenierías ya te convierte en Ingeniero, le repetí la misma cantaleta que le había dicho duante 10 años: que los altares nunca fueron una tradición tapatía, ni siquiera cuando era la capital de la Nueva Galicia.

Desde entonces dejó de adornar su altar con fotografías de difuntos que ni siquiera conocíamos y se dedicó a decorarlo simplemente por gusto, pero ella sola. Hasta la fecha mis primos me agradecen el no verse involucrados en dicha "operación."

Me retiro, porque es hora de empezar a comprar las cosas para esa otra tradición que son los nacimientos. El año pasado tuve un tren que llevaba a los reyes magos hasta el pesebre; este año tengo que superarme... se aceptan sugerencias.

Pereque dijo...

Armando y Gerardo: ¡Gracias por los vínculos!

Jack: ¿Confundí Jalogüín con Navidad? ¿Cuándo? ¿Cómo? (Es que soy programador...) Si se me ocurren aberraciones para su nacimiento se las comento en Cuarenta y Dos.

Saludos, P.

El Ocioso dijo...

La ceremonia que practicaban diferentes culturas precoloniales era una en la que preparaban la tierra para futuras cosechas.

Se sacrificaban animales y la sangre de los mismos se regaba en los campos.

Claro a los ojos de los evangelizadores eso no fue bien visto y el sincretismo lo propiciaron ellos.

Como bien dices se sabe que existia una ceremonia para los muertos en agosto.

Muchos elementos de las ofrendas actuales si tienen raiz indigena, aunque eran utilizados en diferentes ceremonias.

Y con respecto a la opinion de los curas, solo expresan parte de la realidad nacional.

La mayoria de nosotros estamos mas pendientes de los rituales que del significado o el simbolismo que representan.

Ademas no existe algo como "tradicion pura" estas con el paso del tiempo se modifican y si pierden su funcion (la mayoria tienen funcion social) desaparecen.

Recomiendo leer: Historia general de las cosas de la Nueva España de Fray Bernardino de Sahagún.

socióblogo dijo...

Gran artículo.
En Chile también hemos empezado a celebrar Halloween y, como toda tradición o costumbre, ya se ha empezado a adaptar a lo local: los disfraces de brujas y fantasmas se venden menos que los disfraces de ángeles, hadas madrinas y otros más píos porque al parecer el público católico los prefiere.

Me parece muy normal que la costumbre se modifique para calzar con las necesidades de los pueblos particulares que las adoptan. Una mucho mejor solución que el integrismo de rechazar a Halloween con los distintos argumentos con que suele condenársele: satánico, yankee, comercial, imperialista, extranjero, etc.

Jack Maybrick dijo...

¿Cómo que no haz confundido nunca Navidad con Jalogüin, mi estimado Pereque? ¡Si OCT31 = DEC25!

Roland dijo...

Completamente de acuerdo. Creo que más que desde el punto de vista religioso, muchos rechazan el Halloween por mera cuestión nacionalista.

En México se nos adoctrina desde la escuela de que cualquier cosa que venga de EU es culturalmente inferior. Recuerdo que mi maestra de primaria solía decir que Estados Unidos era un "país sin historia fundado por piratas". (No es por defender a los estadounidenses, pero ese comentario era bastante simplista e ignorante). En realidad, el Halloween probablemente es tanto o más antiguo que el Día de Muertos.

Por otro lado, es curioso como muchos toman sólo un elemento del Halloween y descartan los demás: grupos de niños que, sin siquiera usando un disfraz, van a pedir su "calaverita" a las casas. Y no sólo el 31 de octubre, sino hasta el 3 o el 4 de noviembre. Hace varios años desconectamos el timbre de la casa, y en esta época lo agradecemos ;-)

Saludos.

JASO dijo...

Una versión un poco "diferente" de un "super periodista de misterio"

http://belduque.blogspot.com/2006/10/halloween-y-da-de-muertos.html

Por cierto el ing. Obregón que le comentó soy yo :P

Saludos coordiales Pereque.

Pereque dijo...

Ocioso: Gracias por el consejo. ¿Algún lugar donde se pueda bajar en formato digital? Porque como que no me apetece tenerlo en papel...

Socióblogo: Es que así ha sido siempre. Como dice el Ocioso, no hay tradiciones puras.

Jack: Ah... ¡oooh! Como yo nunca he escrito las fechas así... Me imaginé algo más friqui-cosplayero.

Roland: En mi casa había pandillas de niños amenazando con aventar mayonesa a las casas donde no les daban nada. Qué bueno que no he cambiado el foco fundido de la entrada de la casa...

Jaso: ¿Así que era usted? Ya lo había visto, y le pusieron una buena trapeada. (De la excusa: por eso es importante citar referencias.)

Nos leemos luego, P.

TheJab dijo...

Chin... debí leer esto hace cinco días. Bueno, nunca es tarde.
Sólo un detalle... mejor se lo digo por correo.

Ego sum qui sum dijo...

En Yucatán es tradición que las escuelas dediquen un día al año para colocar altares de Día de Muertos (aquí llamados Hanal Pixán)en los salones y hacer un concurso para ver cuál quedó más bonito. Ya escribiré una entrada al respecto.

El Halloween es una fiesta divertida, superflua, sí, pero simpática. ¡Qué los niños se disfracen y coman dulces!

Anónimo dijo...

Excelente post!!!S e ve una perspectiva diferente y más que implantar o arraigarse a una de las dos tradiciones se muestran tal y como son

Anónimo dijo...

De cierta forma tienes razón en que no hay elementos del dia de muertos en el norte de México. En el libro de Gaspar en su obra "Historia de Nuevo México" no se menciona, salvo rituales de entierro y ceremonias típicas con fechas distintas.

Por otro lado no es algo malo el día de muertos. Lo que se podría hacer es quitar los elementos católicos y cristianos que suele llevar, bastaría las imagenes religiosas europeas.
Gastrónomos que se dedican a investigar sobre el origen y simbolismo de la comida en días festivos, estan a favor de que muchos elemntos del día de muertos no son originales. El pan de muerto no es el original y de hecho vario su forma en cada región del país. Aunque de cierta forma si no se hubiera dado el choque cultural no tendriamos quiza el bonito y dulce pan de muerto, obra de maestros panaderos y no de religiosos. Que quede claro y no exageremos.