Misterios maussanitas: el explorador Opportunity y los dogon
El domingo 29 de octubre, ese ejemplar periodista, divulgador cientìfico y cultural, activista ecológico y luchador por un mundo mejor que es Jaimico Maussán presentó dos misterios misteriosos que la malvada Ciencia Con Mayúsculas cerrada y escéptica no ha podido explicar.
Desde luego, el misterio es cómo alguien puede decir que los casos que expondré a continuación son misterios a menos que mienta, esté ocultando datos a propósito o sea estúpido. Lea usted y juzgue.
El Opportunity
El primer misterio misterioso tiene que ver con el misterioso funcionamiento de los misteriosos vehículos Spirit y Opportunity, enviados a explorar el misterioso Marte en enero de 2004. Según Gordolfo Rodolfo Garrido, los exploradores marcianos supuestamente deberían ser chatarra abandonada en las planicies de Marte porque las frecuentes e intensas tormentas de arena del planeta rojo debieron bloquear los paneles solares usados por los exploradores para recargar sus baterías.
Este caso es viejo, así como vieja es su explicación: se reportó durante la primera mitad de 2004 que el Opportunity, igual que el Spirit, había experimentado una baja en la energía generada por los paneles solares. Esto se atribuye al polvo que se acumula sobre los paneles. Sin embargo, a partir de junio de 2004, las celdas solares aumentaron la cantidad de enegía hasta alcanzar casi su máxima capacidad, debido a que las celdas ya no tenían polvo.
¿Cómo se cayó el polvo de las celdas solares del Opportunity? La primera explicación que dio el equipo encargado de la NASA fue que el Opportunity estuvo explorando los bordes de un cráter (Endurance) así que el explorador pasó buena parte de su tiempo desplazándose por terrenos inclinados. Como las celdas solares se inclinaron, parte del polvo que tenían acumulado se resbaló y se cayó. Otro factor que pudo limpiar al Opportunity es que el cráter Endurance permite la formación de pequeños remolinos que pueden quitar algo de polvo.
El misterioso misterio de los exploradores marcianos no tiene ningún chiste, pero vale la pena mencionarlo porque en alguna ocasión Jaimico se ofendió porque le preguntaron sobre unos OVNIs sobre la Plaza de Toros México usando el término "marcianos", diciendo que eso de marcianos es una patraña usada para ridiculizar el fenómeno OVNI... y sin embargo, Maussán y Garrido presentan la limpieza de los rovers como causada por un agente inteligente y preferentemente vivo actuando en Marte, un marciano, pues.
Fuentes sobre el Opportunity
- Philip Cohen, "Mystery of Mars rover's 'carwash' rolls on", en New Scientist. 23 de diciembre de 2004.
- Martín Fragoso, "De cómo hacer negocio con la chatarra espacial (segunda y última parte)", en Las patillas de Asimov. 28 de septiembre de 2006. [Aquí viene la entrevista donde Maussán niega creer en marcianos. Busque "marcianos taurinos" y listo.]
(Yo recuerdo haber visto fotos con el antes y el después de un sensor del Opportunity, pero no sé dónde. ¿Alguien los ha visto?)
Los dogon
El segundo misterio misterioso (y de éste nada más vi los comentarios finales, así que aquí me voy a explayar tal vez de más) involucra a los misteriosos dogon, habitantes de la misteriosa planicie central del misterioso país africano de Mali. Esta sociedad que se dedica principalmente a la agricultura entró a los anales para-anormales gracias a que parecen tener un misterioso conocimiento astronómico avanzado, muy especialmente sobre Sirio.
El mito dogon de Sirio, supuestamente, va así: alrededor de Sirio orbitan dos pequeñas estrellas muy oscuras y densas. Estas estrellas invisibles orbitarían a Sirio cada 50 años. Otras maravillas astronómicas dogon son un sistema planetario heliocéntrico, donde la Tierra y los otros planetas orbitan alrededor del Sol, los satélites de Júpiter y los anillos de Saturno. Efectivamente, Júpiter tiene cuatro grandes satélites, Saturno tiene anillos, y Sirio es un sistema binario. Alrededor de la estrella principal (Sirio A), la que podemos ver a simple vista hasta en las ciudades, gira una enana blanca (Sirio B) que tarda 50 años en completar su órbita.
Según esto, la única forma en la que una comunidad primitiva de agricultores subsaharianos que no tiene más instrumento de observación astronómica que el ojo desnudo se enteró de todas estas minucias es con ayuda extraterrestre. (No sé si ésta fue la conclusión a la que llegó Jaimico y su tropa. Conociendo cómo se las gasta Jaimico, posiblemente no lo dijo tal cual, pero seguro montó todo el teatrito para que el televidente promedio no creyera otra cosa.) Como evidencia i-rre-fu-table de este contacto, se cita el mito de los Nommo, unos seres anfibios semidivinos que vinieron desde Sirio y trajeron la civilización y la cultura.
El primer reporte de la mitología dogon sobre Sirio data de 1952, cuando los antropólogos franceses Marcel Griaule y Germaine Dieterlen publicaron un reporte sobre su trabajo de campo entre los dogon. Esto no era más que una oscura curiosidad etnológica hasta 1977, cuando un tal Robert Temple escribió un libro sobre el tema, muy en la línea de los "antiguos astronautas" de Erich von Däniken, el hotelero suizo convertido en pseudohistoriador. Y aquí nació el mito.
La hipótesis extraterrestre es insostenible. Para empezar, el resto de la cosmología dogon es más mitológica que científica, y destaca el hecho de que creen que el mundo fue creado a partir de un par de huevos. No tienen conocimientos anormales sobre los planetas del Sistema Solar después de Saturno. Y los dogon tendrán mucha astronomía impresionante pero no tienen tecnología radicalmente diferente o superior en comparación con otros pueblos del Sahel, mucho menos tecnología imposible de desarrollar en la Tierra.
Explorando otras teorías, tenemos la difusión cultural. Los dogon podrán ser una civilización relativamente sencilla, pero de ninguna manera están aislados. Su territorio se encuentra adyacente al río Níger, uno de los principales ríos de África, navegable en buena parte de su recorrido, paso obligado de las caravanas comerciales entre el Sahara y los puertos del golfo de Guinea y nodo de primer nivel en las redes de transporte africanas hasta el día de hoy. A principio del siglo XX, los franceses establecieron escuelas en la cuenca del Níger y permitieron la entrada de los primeros misioneros cristianos. Hubo muchísimas oportunidades para que algún viajero europeo anterior a Griaule y Dieterlen tuviera contacto con los dogon y les comunicara los descubrimientos que la astronomía científica había acumulado sobre Sirio.
La hipótesis de la difusión tiene a su favor que la cosmología dogon comparte muchos datos con la astronomía europea de 1930. Sirio B había sido predicha en 1844 y fue vista por primera vez en 1862. Los dogon no conocen los anillos de Urano, por ejemplo, descubiertos mucho después de la salida de Griaule y Dieterlen de la comarca dogon, y que un extraterrestre viajando hasta la Tierra debería conocer.
Por último, está la hipótesis de que los dogon nunca tuvieron el mito de Sirio que Griaule registró, mucho menos el que Temple se sacó de la manga. Interesantemente, los antropólogos que viajaron al territorio dogon después de Griaule y Dieterlen no pudieron encontrar rastros de un mito dogon original. Algunos de los dogon no pudieron ponerse de acuerdo sobre qué estrella era la supuesta compañera de Sirio (uno que otro dijo que era Venus); y otros dijeron que Griaule les enseñó todo lo que sabían sobre Sirio. O sea que es igual a la de difusión cultural, pero en lugar de un comerciante o un marinero de 1900 el informante fue el mismísimo Griaule.
El punto es que hay explicaciones perfectamente plausibles para el mito dogon. Otro misterio misterioso que es tal sólo porque el himbeztigador no pudo o no quiso buscar y mostrar todos los datos.
Fuentes sobre los dogon
- Robert Todd Carroll, "Dogon and Sirius II", en The Skeptic's dictionary.
- "Dogon", en SkepticWiki. Actualizado el 7 de marzo de 2006.
- Luis Alfonso Gámez, "Los hombres-peces de Sirio viajan en carros de supermercado interestelares", en Magonia. 20 de noviembre de 2003.
- Ian Ridpath, "Investigating the Sirius 'mystery'", en Skeptical Inquirer. Commitee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal, otoño de 1978.
- Carl Sagan, El cerebro de Broca. Reflexiones sobre el apasionante mundo de la ciencia. Crítica, Barcelona, 1999.





