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Me lo dijo un pajarito

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marzo 27, 2010

¡Feliz Pastua!

El 4 de abril de este año se celebra otra gran fiesta en honor del Único Dios Verdadero y Comestible, el Monstruo Volador de Espagueti: la Pastua.

La Pastua es una fiesta religiosa similar a la fiesta judía de Pesaj, así como a la fiesta cristiana de Pascua. Durante esta época, los pastafarios alrededor del mundo son motivados a comer copiosas cantidades de pasta, usualmente espagueti, que es cocinado "en Su Imagen" por miembros de la familia vestidos como piratas. La Pastua celebra la época en la que el Monstruo Volador de Espagueti comenzó a tocar a las personas con Su Apéndice Tallarinesco. [...] Todos los verdaderos creyentes comen de la pasta y hacen el ritual del Paso del Parche Ocular, en el que cada miembro a la mesa usa un parche pirata y dice por qué está feliz de haber sido tocado.

Es interesante notar que antes de Pastua tiene lugar lo que los seguidores de esa malvada herejía que es el jebuísmo llaman Semana Santa (o, en algo que me enerva a niveles que no pueden ser descritos sin usar vulgaridades, "Semanasanta", de corrido, como una sola palabra). En esa fiesta se hacen peregrinaciones a sitios sagrados de culto en la costa como Acapulco, Cancún, Guaymas, Huatulco, Ixtapa, Los Cabos, Manzanillo, Mazatlán, Puerto Vallarta, Playa del Carmen, Rosarito o Veracruz, entre otros, donde se bebe alcohol en exceso y las mujeres (y los hombres) visten muy poca ropa.

Ese ritual es una clara evocación del Cielo pastafario, que como todos los devotos sabemos tiene volcanes de cerveza y fábricas de desnudistas, así que debe ser una forma aceptable de celebrar la Pastua. Esto sin lugar a dudas debe ser otra señal del Monesvol y más evidencia a favor de que los mexicanos hemos sido tocados por Su Apéndice Tallarinesco. RAmén.

octubre 16, 2009

Romería y epidemias

Por ahí de 1635, una epidemia asoló a la ciudad de Guadalajara, capital del Reino de la Nueva Galicia, parte del Virreinato de la Nueva España, parte a su vez del enorme Imperio español en el Nuevo Mundo. Las autoridades de la ciudad decidieron hacer algo al respecto y recurrieron a los métodos más avanzados que ofrecía la medicina novohispana de la época: sacar una imagen religiosa a que recorriera todas las parroquias de la ciudad para que el pueblo le rezara y le mostrara piedad a ver si así el personaje representado por la imagen intercedía ante el Señor. La imagen elegida fue la Virgen María custodiada en el santuario de la cercana villa de Zapopan. Se reporta que la epidemia cedió tiempo después, así que en un ejemplo magnífico de post hoc ergo propter hoc, la gente concluyó que la Virgen de Zapopan los había curado.

Casi un siglo después, en 1734, otra epidemia ocurrió, además de inundaciones y tormentas. La población y las autoridades recordaron la experiencia pasada y repitieron el recorrido de la imagen zapopana por los barrios de Guadalajara. De nueva cuenta, las crónicas dicen que la situación de la ciudad mejoró, así que las autoridades civiles y eclesiásticas de Nueva Galicia declararon a la Virgen de Zapopan "Patrona contra rayos, tempestades y epidemias". Ese recorrido, también, fue el inicio de la visita anual que la Virgen de Zapopan hace por parroquias representativas de la hoy Guadalajara metropolitana, recorrido que culmina con la Romería de Zapopan, el 12 de octubre.

275 años después, Guadalajara padece no una sino dos epidemias: el dengue y la influenza A/H1N1 (también conocida como influenza humana, influenza porcina, fiebre del puerco e "influencia A Hache Ele Ene Ele"). El dengue es más mortal, pero necesita de mosquitos para trasmitirse entre personas. La influenza es menos peligrosa pero mucho más contagiosa porque el virus viaja en la saliva y se transmite a través del aire y el contacto físico. Ambas son enfermedades que exigen aislamiento y reposo, e impactan negativamente a la economía y sobrecargan los ya de por sí precarios servicios médicos.

En esos 275 años las cosas cambiaron un poco. La ciencia se ha convertido en el método dominante si no único para obtener conocimiento sobre el mundo, y los gobiernos basan su legitimidad en los pueblos y no en los dioses. Así que cuando ocurren situaciones como la actual, las autoridades de las sociedades medianamente modernas prefieren recurrir a sus organismos especializados en salud pública, que actúan con base en los marcos teóricos de la medicina científica e intentan impedir la transmisión de los microbios patógenos hacia las personas sanas y eliminarlos de las personas enfermas. En epidemias es de especial importancia intervenir en los eventos masivos, y en Jalisco no hay evento más masivo que la Romería de Zapopan: como toda gran aglomeración humana es un riesgo importante para la salud pública, especialmente con epidemias tan contagiosas como la influenza. Esto lleva a ver a la Romería de Zapopan como parte del problema, no de la solución.

Por eso, los ayuntamientos de Guadalajara y de Zapopan y el gobierno estatal iniciaron desde días antes fumigaciones por la ruta de la peregrinación para matar al mosquito transmisor del dengue y campañas de concientización entre la población para que si presentaran síntomas de algo no asistieran a la procesión de la "Patrona contra epidemias". El día de la Romería, se instalaron varios puntos de revisión para detectar enfermos y remitirlos a los hospitales, y se revisó que los vendedores de alimentos que se colocan en la ruta usaran cubrebocas y dispusieran de gel desinfectante. Es lo correcto, y no se esperaba menos.

¿Qué fue lo que hizo la iglesia católica de Guadalajara? Entregarse a la esquizofrenia. A diferencia del gobierno, la Iglesia asegura que su legitimidad viene de (su) Dios, así que es natural que insista en su concepción teocéntrica y sobrenatural del mundo y recomiende a la feligresía que asistan a la peregrinación a pedirle a la Virgen de Zapopan, la Patrona contra las Epidemias y los Contagios, que nos saque del hoyo médico en que estamos (Semanario 662). Pero al igual que el gobierno, la Iglesia sabe que la teoría de gérmenes explica a la perfección y permite hacer algo eficaz contra las epidemias de dengue e influenza, así que recomienda a la feligresía que atiendan a las recomendaciones de la Secretaría de Salud y que si se sienten enfermos que se queden en sus casas y acompañen a la Virgen Patrona contra las Epidemias en oración.

El gobierno local de Zapopan esperaba una afluencia de peregrinos cercana a los dos millones, mayor que en años anteriores, porque además de la doble epidemia hay una crisis económica, y en palabras de un funcionario, "los ciudadanos normalmente cuando tenemos una situación difícil acudimos a nuestra fe" (La Jornada Jalisco y Público Milenio, 07/10/2008). En 2008, 1.8 millones de personas fueron a la Romería (La Jornada Jalisco y Público Milenio, 13/10/2008). En 2009, fueron 1.5 millones de personas (El Informador, La Jornada Jalisco y Público Milenio, 13/10/2009). Esto representa una disminución de un 16% respecto al año pasado y un 25% respecto a la expectativa oficial.

De esas 300 mil personas que no fueron, algunas de plano estaban muy enfermas para ir. Entre estas últimas se encuentra, ni más ni menos, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, el principal promotor de la mitología sanitaria de la Virgen de Zapopan, que según un comunicado de prensa de la Arquidiócesis fue hospitalizado por dengue y no pudo asistir a la misa de despedida en la Catedral de Guadalajara ni en la misa de recepción en la Basílica de Zapopan. (En una de esas y Dios sí existe y es justo.) El resto hizo una valoración de los riesgos y los beneficios, y concluyó que ir a la Romería implicaba exponerse ante la influenza y el dengue y prefirieron hacer caso de las recomendaciones de la Secretaría de Salud y evitar las concentraciones masivas.

Los imbéciles de El Informador podrán decir que "fue un triunfo de la piedad religiosa sobre la urgencia sanitaria" (13/10/2009), pero es incuestionable que hubo menos gente ahora que el año pasado. La Romería de 2009, en ese sentido, es una derrota de la devoción a la Virgen de Zapopan, una devoción que desde sus orígenes se ligó a la prevención de las enfermedades, y que esta vez perdió terreno ante los modelos de la medicina científica moderna. Más que una derrota de la Virgen zapopana, es una derrota cultural de la iglesia católica de Guadalajara, un testimonio de la creciente irrelevancia de la explicación teológica del mundo y un pequeño paso hacia la plena secularización de la sociedad tapatía.

Referencias

septiembre 30, 2009

En el Día Internacional de la Blasfemia

Se ha propuesto que el 30 de septiembre se celebre el Día Mundial de la Blasfemia. La fecha se escogió porque ese día pero de 2005, el diario danés Jyllands-Posten publicó su tristemente célebre serie de caricaturas de Mahoma y el fundamentalismo islámico; esas caricaturas molestaron a muchísimas comunidades musulmanas alrededor del mundo y provocaron marchas, mítines, disturbios, boicots comerciales y atentados. A partir de ese momento, varios países islámicos en diferentes momentos han promovido exitosamente resoluciones del Consejo General de las Naciones Unidas condenando la "difamación religiosa" en general y las representaciones negativas del islam y los musulmanes en particular (A/RES/60/150, A/RES/61/164 y A/RES/62/154), todas prácticamente iguales y ninguna de ellas dice qué es la "difamación religiosa".

Las ideas religiosas podrán brindar un propósito en la vida, un sentido de pertenencia, un consuelo y una motivación para las dificultades cotidianas. Pero siguen siendo ideas. Y como tales, deben estar sujetas al análisis, al debate, a la crítica, y por qué no, a la sátira y a la parodia. El "respeto" a las ideas empieza y termina en dejar que existan y se divulguen, y ciertamente no consiste en darles impunidad a ellas ni a aquellos que dicen representarlas.

Y eso no es sólo para los ateos e irreligiosos que queremos seguir contando chistes de monjas y publicidad satírica. Eso es hasta frívolo. La crítica libre a las religiones es benéfica no sólo para los ateos sino para los teístas.

La blasfemia de un hombre es el dogma de otro

Los llamados al "respeto a las creencias" o a la "libertad religiosa" tienden a venir de grupos pertenecientes a una tradición religiosa claramente dominante en su entorno local, sean los obispos católicos mexicanos, los ayatolás iraníes o los activistas de Hindutva. Esto tiene el mismo problema de la apuesta de Pascal: sólo funcionan en un mundo con una religión única. En el mundo real hay muchas religiones y todas dicen, hacen y creen cosas diferentes y hasta mutuamente excluyentes.

Ejemplos sobran: los judíos, los musulmanes, y algunos hinduístas dicen que no se debe comer cerdo, algunos cristianos dicen que no se puede comer cerdo algunos días al año, y otros dicen que se puede comer cerdo siempre. Los musulmanes y los mormones dicen que no se debe beber alcohol; los católicos y los ortodoxos lo exigen para algunos ritos. Las religiones abrahámicas creen en un solo dios, pero algunos cristianos creen en un dios triple y muchos otros seres secundarios; los hinduístas creen en muchos dioses; los taoístas no creen en ninguno, y algunos budistas dicen que los dioses no importan.

En una sociedad con dos o más tradiciones religiosas, estas tradiciones se darán cuenta de estas diferencias y contradicciones, y si una de estas tradiciones tiene esfuerzos activos de conversión, tal vez tienda a refutar directa o indirectamente a las otras tradiciones para ganar más fieles. "Fuera de la Iglesia no hay salvación", dicen los católicos. ¿Es esto ofensivo o difamatorio hacia los practicantes de otras religiones? Si impedimos que los católicos digan eso, ¿es ofensivo o discriminatorio hacia los católicos? ¿Por qué? "Sólo Cristo salva", dicen los evangélicos. ¿Es eso ofensivo o discriminatorio para los budistas, los devotos de la Santa Muerte o los seguidores de la fe Baha'i? ¿Por qué? "Los judíos y los cristianos malinterpretaron o adulteraron su revelación", dicen algunos musulmanes. ¿Es esto discriminación o represión hacia judíos y cristianos? ¿Por qué? Y si los callamos, ¿es eso ofensivo o represivo para esos musulmanes? ¿Por qué?

¿Cómo resuelven esos y otros dilemas peores los partidarios de la invulnerabilidad de la religión sin reprimir o discriminar a nadie? Porque si defiendes a una religión, tienes que defenderlas a todas, incluso cuando ambas religiones se atacan entre sí, y sí lo hacen. Para los liberales partidarios de la crítica religiosa, no hay dilema, sólo una cacofonía en el peor de los casos.

¿Quién decide qué es una blasfemia?

En la ONU, nadie. En Arabia Saudita, el rey y los ulemas. En ese país es ilegal practicar una religión en público que sea distinta a la variante oficial local del islam sunnita y es ilegal entrar a La Meca y a Medina si no se es musulmán. Y el delegado de Arabia Saudita en la ONU hipócritamente ha votado a favor de las resoluciones contra la discriminación y la "difamación" religiosa, exigiendo para su religión lo que su gobierno no quiere dar a las demás.

En un estado laico, donde existe una separación entre las instituciones del Estado y las instituciones religiosas, el problema no se plantea porque para el Estado laico las blasfemias no existen. Pero en un Estado teocrático, o al menos un Estado que protege y promueve una religión particular, como Arabia Saudita, Irán, la España franquista o los Estados Unidos que sueñan algunos fundamentalistas cristianos, las autoridades eclesiásticas pueden forzar al gobierno a castigar a los "blasfemos" problemáticos. O viceversa, el gobierno puede forzar a las autoridades eclesiásticas a declarar "blasfemos" a aquellos con opiniones incómodas para el régimen. Las consecuencias son conocidas: destierros, atraso científico y técnico, derrumbe económico, pillajes, ejecuciones, pérdida cultural, ejecuciones, guerras civiles, genocidios.

Y si las sociedades teocráticas de religión única y obligatoria creen estar seguras, harían bien en recordar que la rueda de la fortuna gira constantemente, que el "ortodoxo" y el "dogma" de ayer pueden ser el "herético" y la "blasfemia" de mañana, y las leyes e instituciones que hoy protegen una religión son las mismas que pueden destruirla... y a sus devotos con ella.

Las creencias tienen consecuencias

Si las religiones sólo exigieran momentos de contemplación y meditación solitaria, no tendría caso criticarlas. Pero las más de las veces las religiones llevan a la acción. Y como los creyentes no están en un limbo, esas acciones inspiradas por la religión afectarán a la sociedad de cierta manera. Puede ser para bien, si el religioso pone un orfanato o un hospital, si da de comer al hambriento y de beber al sediento. Pero también puede ser para mal. Y si blindamos de la crítica a las religiones y a sus afirmaciones, corremos el riesgo de no poder reaccionar contra acciones que, motivadas por creencias religiosas, atenten contra los intereses de un individuo o de toda la sociedad. Incluso contra los intereses de los propios creyentes.

Un caso dramático es el de las colonias vikingas de Groenlandia en el siglo XII. Los vikingos groenlandeses eran cristianos y debían pagar diezmos al papa. También sentían la necesidad de contar con iglesias dignas y majestuosas. Así que una parte importante de la fuerza laboral groenlandesa terminaba en expediciones (y a veces moría) cazando osos polares, morsas y narvales de los cuales sacar bienes lujosos para pagar a Roma, y lo poco que comerciaban con Noruega o Islandia terminaba dilapidándose en su catedral. La consecuencia a largo plazo fue que los groenlandeses eran muy pocos y muy pobres para explorar y colonizar Vinlandia, en la actual Terranova, una región mucho más habitable y productiva que Groenlandia. El curso de la historia mundial pudo ser muy distinto. Y los groenlandeses no habrían muerto de hambre y frío como finalmente ocurrió.

¿Quiere ejemplos más cercanos? Un sacerdote dice recibir mensajes importantísimos de su dios; para divulgar estos mensajes, decide fingir que trae una bomba y secuestrar un avión. Un hombre deja morir a su hijo porque su religión prohibe las transfusiones de sangre que podrían salvarle la vida. Un presidente decide invadir un país al otro lado del mundo para cumplir con las profecías de su texto sagrado sobre el fin de los tiempos. ¿Debemos criticar esas acciones? ¿Por qué? ¿Y debemos criticar los principios religiosos que las inspiraron? ¿Por qué?

Por eso la crítica pública de todas las ideas es fundamental: porque sólo así podemos saber cuáles ideas y acciones llevan a la preservación y al progreso de nosotros y nuestras sociedades y cuáles llevan a la decadencia y la extinción. Y el manto de la religión no debería brindarles protección de la crítica, porque tampoco brinda protección de las consecuencias negativas que puedan tener los actos religiosos.

¡Viva la blasfemia!

Una de mis frases célebres favoritas de todos los tiempos es la que George Orwell escribió en el prólogo a Rebelión en la granja: "Si la libertad [de expresión] significa algo, es el derecho de decirle a los demás lo que no quieren oír". ¿Qué caso tiene proteger la libertad que tiene alguien para decir cosas bonitas e inofensivas, para decir que vivimos en el mejor de los mundos posibles? A quien debemos proteger es al inconforme, al contestatario, al disidente, al hereje, al blasfemo, aunque se equivoque; si se equivoca, se podrá demostrar que se equivoca y no tendrá influencia; pero si tiene razón, puede producir un cambio, y ese cambio puede ser para bien.

Las ideas pueden ser correctas o incorrectas. Si son ideas correctas, ¿para qué protegerlas de la crítica si se defienden con la verdad? Si son ideas incorrectas, ¿para qué protegerlas de la crítica si no sirven para nada? Lo mismo aplica para todas las religiones y sus enseñanzas: algunas serán verdaderas y otras serán falsas. Para saberlo no queda de otra más que criticarlas. La crítica puede tomar muchas formas: desde el análisis objetivo y erudito con notas al pie de página hasta la ironía punzante y corrosiva; desde el experimento replicable hasta el espectáculo de mal gusto.

Y si alguien se ofende por eso, pues qué pena. Puede resignarse, o entrar al debate y criticar la crítica (porque la crítica también es una idea, y por lo tanto se puede criticar), como un adulto responsable y maduro. O puede llorar, gritar, manotear y pedir que castiguen al otro porque no hace lo que él dice, como un niño malcriado. Ser ofendido es un riesgo inevitable de vivir en una sociedad libre. Al menos una cosa que hacemos y decimos resultará ofensivo para al menos otra persona. Inversamente, al menos una persona hará o dirá algo que nos ofenda. El riesgo de ser ofendido es un precio minúsculo a pagar por nuestras libertades.

Y no sólo para los descreídos, también para el más devoto de los creyentes.

febrero 25, 2009

Miércoles de Ceniza

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a Timoteo:

Hermanos: El Espíritu nos dice claramente que en los últimos tiempos algunos renegarán de la fe para seguir espíritus seductores y doctrinas diabólicas. Aparecerán hombres mentirosos con la conciencia marcada con la señal de los infames. Estos prohiben el matrimonio y no permiten el uso de ciertos alimentos, a pesar de que Dios los creó para que los comamos y luego le demos gracias. Así lo hacen los creyentes que conocen la verdad.

Porque todo lo que Dios ha creado es bueno y no hay por qué rechazar un alimento que se toma dando gracias a Dios; es santificado por la palabra de Dios y la oración. [1 Tim 4:1-5]

Amén. Ahora si me disculpan, me voy a comer una hamburguesa de arrachera, de esas que dicen los píos que ponen triste al Niñito Dios si se comen hoy, y me la voy a comer en honor a la buena gente de Calnali, en la Huasteca hidalguense, que celebran su Carnaval como debe ser: con reinas, desfiles y diversión, culminando con un concurso de bailes entre los cinco barrios del pueblo durante todo el Miércoles de Ceniza. A Salvador Martínez Pérez, obispo de Huejutla (diócesis a la que pertenece la parroquia de Calnali) no se le ocurrió mejor forma de regresarlos a la ortodoxia doctrinal, que dice que el Miércoles de Ceniza es día de oración, arrepentimiento y lloradera, que negándoles los servicios religiosos.

Sorprende este interés en hacer respetar las formas de la Vera y Santa Religión, no sólo porque la jerarquía católica en general promueve sin chistar otras manifestaciones formalmente heréticas de la religión popular, sino porque el obispo Martínez Pérez lo es desde 1994 y hasta ahora se dio cuenta del fiestón de Calnali (que lleva cosa de 200 años), y porque el obispo no parece preocuparse gran cosa por su feligresía: en 1996 dijo que eran egoístas, conformistas, violentos, flojos e influenciables; en 2000 exculpó a un cura que arruinó una caja popular e hizo perder su dinero a más de 1500 ahorradores, y en 2008 el obispo fue acusado de encubrir y facilitar la huida de un sacerdote pederasta que abusó de entre 10 y 15 menores de edad.

Seguramente Calnali estará mejor la temporada que pase sin Iglesia católica, "porque todo lo que ha creado Dios es bueno" y hay que disfrutarlo, sea en forma de hamburguesa de res o de fiesta popular. Y si a un obispo no le gusta pues ni modo.

diciembre 29, 2008

Religión comparada de fin de año

Para cerrar las fiestas de fin de año como es debido, o sea tomarlas, destazarlas, reducirlas a sus elementos más fundamentales y dejarlas irreconocibles, conviene examinar la noción de tiempo sagrado, que es el tiempo de los orígenes, de los dioses y de los mitos. Este tiempo sagrado puede "invocarse" y manifestarse en el presente con todo su bagaje mágico-religioso si se repiten los hechos arquetípicos de ese tiempo original, o bien cuando el calendario marca la efeméride de algún hecho ocurrido durante el tiempo primordial. Hay un grupo de fechas y fiestas en la que el motivo de la restauración del tiempo sagrado es predominante: los ceremoniales de principio y fin de año.

Las fiestas suceden en un tiempo sagrado, es decir, como lo hace observar M. Mauss, en la eternidad. Pero hay tales fiestas periódicas —sin duda las más importantes— que nos hacen entrever algo más: el deseo de abolir el tiempo profano ya transcurrido y de instaurar un "tiempo nuevo". En otros términos, las fiestas periódicas que cierran un ciclo temporal y abren uno nuevo emprenden una regeneración total del tiempo. [...]

La morfología de los argumentos rituales periódicos es de una riqueza extraordinaria. [...] El fin del año y el comienzo del año nuevo dan lugar a un conjunto de ritos: 1o.] purgas, purificaciones, confesión de los pecados, alejamiento de los demonios, expulsión del mal fuera de la aldea, etc.; 2o.] extinción y nuevo encendido de los fuegos; 3o.] procesiones enmascaradas (las máscaras representan las almas de los muertos), recepción ceremonial de los muertos, a los que se agasaja (banquetes, etc.) y a los que se conduce al final de la fiesta hasta los linderos de la localidad, hasta el mar, hasta el arroyo, etc.; 4o.] combates entre dos grupos enemigos; intermedio carnavalesco, saturnales, inversión del orden normal, "orgía". [Mircea Eliade, Tratado de historia de las religiones, § 152, pp. 355-356]

En efecto, muchos de estos rituales acarrean un concepto de "borrón y cuenta nueva". Como ejemplo notable de fin de año, Eliade usa el akitu de los babilonios, durante el cual se recitaba y representaba el Enuma Elish, el poema babilonio de la Creación, y se llevaba a cabo la fiesta del zakmuk en la que se profetizaba la suerte para cada mes del año. La representación del Enuma Elish es una repetición simbólica del tiempo de los orígenes, y las suertes para cada mes son un intento de "crear" los meses del año nuevo. Otro ejemplo destacado es el Nawruz, el año nuevo persa, en el que se conmemora la creación del mundo y del hombre según el zoroastrismo, se fijaba el destino de la humanidad para el siguiente año, se encendían fuegos, se practicaban purificaciones y se sembraban granos para predecir la cosecha (ibid., § 153, pp. 357-8, 360).

En nuestra cultura podemos encontrar paralelismos. Todos esos rituales ridículos y supersticiones de fin de año con uvas, maletas, semillas, borregos de trapo y tangas de colores son magia de los orígenes: si el mundo está volviendo a comenzar, hay que agregar elementos para "re-crearnos" con salud, dinero, amor o lo que sea. La noción de re-creación del tiempo sagrado también puede explicar los propósitos de año nuevo. Objetivamente, el 1 de enero es un día tan bueno como cualquier otro para decidirse a cambiar la vida, pero sólo el 1 de enero tiene la carga psicológica del "tiempo nuevo" y la reinvención personal y universal. Lo mismo para las cabañuelas y la avalancha de horóscopos anuales y almanaques adivinatorios de sistemas que ni siquiera empiezan en enero (el zodiaco empieza el 21 de marzo, y el calendario lunar chino empieza en febrero), la Letra del Año de la religión afrocubana y las notas de color con las predicciones de charlatanes. Las luces de bengala podrín considerarse como vestigios o derivados muy diluidos de los fuegos rituales.

Y ya que estoy en delirio interpretativo, hasta la Navidad puede caer víctima de la re-creación del tiempo sagrado. Las pastorelas y los nacimientos son todas representaciones del nacimiento de Jesús, y en el esquema mental del tiempo sagrado, eso produce que Jesús vuelva a nacer en realidad (y por eso Navidad es la única festividad que deseamos que sea "feliz", porque el Salvador acaba de nacer, con todo lo que ello implica).

Que se la pasen bien en sus fiestas de re-creación del tiempo sagrado, digo, fin de año.

diciembre 11, 2008

Las estrellas del manto de la Virgen de Guadalupe

La imagen de la Virgen de Guadalupe en la Basílica del mismo nombre en la ciudad de México es posiblemente el objeto religioso más venerado del país. El mito de la aparición milagrosa de esta imagen es en buena parte fundamento de su estatus sagrado. Como imagen creada por el mismísimo Dios Padre Todopoderoso, los apologistas de esta imagen han querido ver portentos racionalmente inexplicables en esta imagen. Una de esas supuestas propiedades milagrosas es que el manto mostraría las constelaciones visibles durante el 12 de diciembre de 1531.

Aparentemente, el "descubridor" de tan sorprendente milagro fue un personaje de nombre Juan Homero Hernández Illescas, médico de profesión. Parece ser que la conjetura de Hernández Illescas partió de una afirmación menos conocida: que la túnica de la Virgen sería un mapa del centro de México, con origen en el cerro del Tepeyac, sitio de la aparición. Esta hipótesis fue sostenida por el presbítero y estudioso del náhuatl Mario Rojas Sánchez. Hernández, aparentemente, dedujo que si la túnica era la tierra, el manto debía ser el cielo; luego entonces, las estrellas debían corresponder a estrellas reales, visibles desde el Tepeyac en diciembre de 1531.

He aquí los patrones que encontró Hernández Illescas, tal y como se reproducen en diversas publicaciones pías:

Constelaciones en la imagen de la Virgen de Guadalupe.

(las abreviaturas se explican al final)

A partir de Hernández Illescas, se ha repetido hasta el cansancio que esta disposición es tan exacta que simplemente no pudo ser producto del azar. El mismo Hernández Illescas comparó pinturas virreinales de la Virgen y no encontró una sola copia con la disposición de las estrellas en el manto. Esta afirmación sólo prueba que ningún pintor de la época pudo o quiso hacer reproducciones exactas de la imagen.

Para los creyentes, saber de esto les producirá asombro o admiración y quedarán más convencidos de algo que ya "sabían". Lo aceptarán sin chistar, porque ellos ya "saben" que la imagen es milagrosa y divina. En cambio los que no creemos por supuesto que vamos a dudar, y vamos a buscar pruebas. La forma más contundente de corroborar este milagro es buscar un plano celeste con el lugar y la fecha adecuadas, y cotejar las estrellas en el manto con las estrellas en el plano para ver qué tan cierto es que el manto de la Virgen tiene constelaciones. Hay que buscarlo porque no parece haber muchos trabajos aparicionistas donde ese plano celeste aparezca junto con el manto.

Hay generadores de mapas celestes para todos los gustos y necesidades. Es deseable uno que permita generar mapas de cualquier fecha en la historia, aunque los mapas para una misma fecha de cualquier año son casi idénticos (excepto por los planetas), así que puede usar un plano del 12 de diciembre de 2008 para cotejar; o mejor, un plano del 21 o 22 de diciembre, fechas del solsticio. (Las apariciones ocurrieron antes de la reforma del calendario gregoriano en 1582, y en ese entonces los equinoccios y solsticios ocurrían diez días antes respecto a nuestras fechas tradicionales; por eso en la literatura aparicionista es común encontrar que el 12 de diciembre fue el solsticio de invierno, afirmación que es correcta.)

He aquí el cielo desde el cerro de Guadalupe en diciembre de 1531, a las seis de la mañana. Con amarillo están marcadas las estrellas en el manto:

Plano celeste del 12 de diciembre (juliano) / 22 de diciembre (gregoriano proléptico) de 1531.

Algunas aclaraciones:

  • La fecha que usé es el 22 de diciembre de 1531, porque Heavens Above parece considerar como válidos los días perdidos con la reforma gregoriana de 1582.
  • El plano está volteado horizontalmente, para que ajuste mejor con las figuras en el manto. Normalmente, los planos celestes tienen volteado el eje este-oeste porque están simulando la vista hacia arriba. En cambio, los objetos en el manto estarían simulando la vista hacia abajo y tienen el eje este-oeste como en los mapas geográficos.

Veamos qué pasa cuando dejamos únicamente las estrellas tanto de la Virgen como del plano celeste sobre un fondo oscuro, y rotamos el plano celeste para que medio quede en la misma orientación que la Virgen (quité las tres estrellas de la esquina inferior izquierda de la Virgen, por razones que se explicarán enseguida):

Izquierda: estrellas en el manto de la Virgen; derecha: estrellas correspondientes en la bóveda celeste.

En verdad hace falta tener mucha fe para decir con la cara seria que realmente existe una correspondencia "exacta" entre el manto de la Virgen y el cielo nocturno. La constelación de Tauro, que Hernández Illescas y los que comparten sus ideas dicen que está en el manto, no aparece en el plano. (Es muy difícil que Tauro y Escorpio salgan al mismo tiempo en el cielo: las dos constelaciones están en regiones opuestas de la eclíptica. Pero puede intentar hacer un plano donde sí salgan.) La estrella solitaria que dicen que es el Can Menor (o más concretamente Procyon, α Canis Minoris) y que estaría del lado derecho / sur del manto está más cerca de las estrellas que salen del lado izquierdo / norte. La correspondencia es tan forzada que no existe.

Quisiera proponer una solución alternativa para el arreglo de las estrellas en el manto de la Virgen:

Cuadrículas parciales sobre el manto de la Virgen.

Las estrellas están dispuestas en cuadrícula. Que la cuadrícula no sea regular puede explicarse porque el pintor quiso imitar el manto cubriendo el cuerpo de María, y para eso algunas partes de la cuadrícula se deforman. O bien, puede que no exista ningún arreglo particular: el autor de la imagen simplemente quiso distribuir estrellas más o menos uniformemente sobre el manto.

Por si esto no fuera suficiente, hay evidencia de que las estrellas son añadidos humanos posteriores al siglo XVI. En un estudio que a los aparicionistas les encanta mencionar, Phillip Serna Callahan y Jody Smith tomaron imágenes con cámara infrarroja al manto para detectar las capas de pintura o los dibujos preliminares que pudiera haber. Lo que la dupla Callahan-Smith encontró fueron varias adiciones, correcciones y retoques sobre un "sustrato original"; los aparicionistas interpretan esto como que en el principio hubo una imagen original "inexplicable" que fue retocada y embellecida en siglos posteriores ad majorem Virginis gloriam.

Uno de esos retoques son precisamente las estrellas. Callahan y Smith no pudieron reconocer el pigmento usado, pero sugirieron que era "tierra natural ocre con hidrato de alumina [sic]" (La Virgen de Guadalupe, p. 14). Lo que sí concluyó fue que las estrellas están entre los elementos más recientemente añadidos, posiblemente a inicios del siglo XVII, por estar encima de las otras capas de pigmentos. Una persona intelectualmente honesta concluiría de eso que las estrellas no son parte de la aparición original, y no pueden tener un origen, distribución o mensaje divino. Por lo general, los aparicionistas no niegan los resultados de Smith y Callahan, así que no pueden aceptar al mismo tiempo las constelaciones del manto, a menos que desconozcan el estudio de Serna o de plano mientan u oculten datos con mala fe.

Antes había tocado el tema de las supuestas alineaciones astronómicas en monumentos antiguos, partiendo de la no alineación de Manhattan. Las estrellas de la Virgen son otro aspecto del mismo fenómeno. Dado un conjunto cualquiera de puntos, alguien, en algún momento y lugar, encontrará que al menos un subconjunto de puntos presenta cierta correspondencia con estrellas, rasgos faciales, accidentes geográficos o cualquier otra cosa. Este "milagro" es producto de la apofenia (la tendencia de la mente humana a ver patrones y significados donde hay sólo azar; la pareidolia es un subtipo de apofenia) de los aparicionistas, que en su celo apologético pretenden encontrar la mayor cantidad de milagros y hechos "inexplicables" y se cuelgan de la más mínima coincidencia, sin importar lo espuria que sea.

Hace algún tiempo, la revista Quo entrevistó al astrólogo Luis Lesur para un artículo sobre este milagro. Reproduzco un pedazo:

Como el cielo es una esfera y los mapas que pretenden representarlos son planos, siempre se requiere de alguna proyección y eso necesariamente implica una distorsión de alguna clase. [...] El autor de la teoría de las constelaciones en el manto no nos dice el criterio que escogió para establecer el grado específico de deformación que aplicó a la bóveda celeste, o si ésta es de uso común entre los astrónomos. Con un poco de malicia incluso se puede sospechar que llegó a ella por medio de la prueba y el error, hasta que las estrellas coincidieron, lo cual no es muy difícil dado su número y tamaño.

Igual que coinciden ciertas constelaciones, pueden ajustarse otras, pero si nos esforzamos, también podemos hacerlas coincidir con las principales ciudades de Europa en un mapa, o con las manchas en la piel de un leopardo. [Quo, 12/2007]

Cuando un astrólogo duda de tu hipótesis y dice que es forzada, es que estás en el hoyo. También puede ser que el astrólogo sea un caradura de antología (después de todo la astrología no es más que un montón de hipótesis forzadas y apofenias), pero ése no es el punto. La objeción de Lesur sobre la (falta de) proyección del manto es pertinente.

Conclusión: si la imagen de Guadalupe es una imagen sobrenatural, las estrellas no lo demuestran, y quien diga lo contrario es ignorante o deshonesto.

Fuentes

Algunas de estas se proporcionan con fines de diversión. Si hay algo más chapucero que un milagro falso, es la teología de sofá tejida a su alrededor.

Nota: abreviaturas de las constelaciones

Para marcar las constelaciones en los diagramas, se usaron las abreviaturas oficiales de la Unión Astronómica Internacional:

AbrNombre latínNombre español
BooBoötesBoyero
ComComa BerenicesCabellera de Berenice
CVnCanes VenaticiLebreles o Perros de caza
UMaUrsa MajorOsa Mayor
DraDracoDragón
AurAurigaCochero
TauTaurusToro o Tauro
OphOphiucusOfiuco o Serpentario
ScoScorpiusEscorpio o Escorpión
LibLibraLibra o Balanza
HyaHydraHidra
LupLupusLobo
CenCentaurusCentauro
CruCruxCruz del Sur
CMiCanis MinorCan Menor

octubre 13, 2008

Romería e inseguridad

José Soto hace una reflexión sobre el miedo ciudadano a la inseguridad y al narcoterrorismo y la reciente romería de la Virgen de Zapopan, que motivó un operativo de seguridad mucho más amplio (pero no menos discreto) que otros años:

Entre las cosas que más me han perturbado está el telefonazo de mis padres para preguntarme si la seguridad en la romería a la Virgen de Zapopan, a la que acuden cada año, estaba garantizada. Ellos, a su vez, habían recibido alertas de otros familiares sobre la posibilidad de hechos violentos. Les respondí que no, que todo era parte de la psicosis y de la generación de leyendas urbanas motivadas, ciertamente, por hechos reales.

Soto tiene razón en tildar el asunto de "psicosis" y "leyendas urbanas", pero la percepción de inseguridad se notó. El gobierno le atribuye a ese miedo la asistencia algo menor registrada este año [El Informador, La Jornada, Notisistema, 13/10/2008].

Aunque no tuviera muchas bases en la realidad, esa gente faltante prefirió la seguridad terrenal de sus casas a la seguridad divina que pudiera brindar la Generala. Igualmente la Arquidiócesis mostró más confianza en las humanas e imperfectas fuerzas de seguridad del Estado que en las divinas virtudes pacificadoras de la Virgen. Pero de esa caterva de hipócritas no podemos esperar gran cosa. A la hora de la verdad, hay gente que prefiere tomar soluciones reales y no dulces promesas vacías. Hay esperanza.

La comunidad irreligiosa de Guadalajara pudo aprovechar esta oportunidad. Todavía puede. Podemos hacer (y subir a YouTube) unos anuncios felices con una familia feliz en el jardín feliz de su casa feliz, con los padres felices alternándose diciendo algo como: "Hola. Nosotros como tú nos preocupamos por el bienestar de nuestros seres queridos. Ante la difícil situación, rezábamos todos los días el rosario en familia como dice el Papa, pero las cosas se pusieron peor que nunca. Al ver que Dios no hacía nada, decidimos dejar la religión. Ahora no tenemos que ir a la iglesia, a bautizos, comuniones o bodas religiosas, ni a las romerías de la Virgen, y ya no nos arriesgamos a un robo, un secuestro o un atentado. Y el tiempo que pasábamos en la iglesia ahora nos sirve para convivir en familia". Luego la cámara se aleja poco a poco y salen todos felices jugando futbol feliz con su perro feliz. Y al final puede salir un texto con una fuente feliz que diga algo como "Secularismo. Si Dios no hace nada por ti, no hagas nada por él" o "Secularismo. Un mundo real para las familias reales."

O algo que se parezca y que quepa en veinte o treinta segundos. Pero deben ser veinte o treinta segundos felices.

agosto 18, 2008

Orgullo

Las fuerzas dominantes de la cultura mexicana dicen que debemos sentir orgullo porque Paola Espinoza y Tatiana Ortiz (más los que se acumulen) ganaron medallas en los Juegos Olímpicos de Pekín. (Me he vuelto más tolerante: puede usar "Beijing", pero no intente convencerme de que "Beijing" es mejor que "Pekín".) Si usted viene de otro país cuya delegación ganó medallas, en su país debe pasar lo mismo. ¿Deberíamos? ¿Qué motivos hay para que yo me sienta orgulloso de las medallas de mi delegación nacional?

Con su permiso, voy a pontificar.

Uno

¿Qué es el orgullo? Es lo que uno siente después de resolver un problema difícil, después de terminar un nivel escolar, después de salvar una vida o después de hacer un trabajo bien hecho. Entendemos "orgullo" como la satisfacción hacia nosotros mismos por las cosas buenas que hacemos bien. También parece legítimo sentir orgullo por los logros de los seres queridos: me siento orgulloso de mi hermano que obtuvo un doctorado, de mi padre que inventó una máquina, o de mi amiga la paramédica. En cierto modo, creemos que influimos o ayudamos de alguna manera para que ellos hagan esas cosas. El orgullo parece más fundado hacia los hijos: después de todo, nosotros los hicimos, en todos los sentidos. Sin nosotros el resultado habría sido diferente, tal vez no hubiera ocurrido.

Lo que no parece legítimo es sentirse orgulloso de los logros ajenos que no están relacionados con nuestros esfuerzos. Su vecino gana un torneo de boliche. A lo mejor usted sabía que jugaba boliche, y alguna vez le comentó que él y otras personas hicieron un equipo y entraron a un torneo. Cuando llegó a su casa con el diploma y las fotos con el trofeo posiblemente lo felicite, y lo haga con sinceridad, pero no se sentirá orgulloso de él. Usted no hizo nada para ayudarle a ganar el torneo, si acaso le dijo "ah, buena suerte" como cortesía, pero nada más. Ese logro podrá no ser exclusivo de su vecino, pero ciertamente no es suyo.

Otra fuente ilegítima de orgullo es la que se podría sentir por "logros" de los que nadie es responsable, esto es, de las cosas que ocurren por casualidad. De elementos activos en las acciones motivo de orgullo pasamos a ser elementos pasivos en las casualidades. Cuando nos encontramos dinero en la calle, nosotros no somos el factor determinante: fue un evento aleatorio el que determinó que a alguien se le cayera el dinero en ese lugar. Tampoco somos el elemento determinante cuando cae una tormenta justo después de cerrar la puerta de la casa. Uno no se enorgullece de encontrarse dinero o de entrar a la casa justo antes de la tormenta.

Dos

¿Se siente usted orgulloso de su nacionalidad, de la historia y de los símbolos que le dan identidad a su país? La respuesta más probable es que sí.

Pero la inmensa mayoría de la gente no escoge su nacionalidad. Uno sólo nace en un país cualquiera, o tiene padres originarios de un país cualquiera, y en la mayoría de las leyes nada más por eso uno ya tiene la nacionalidad de ese país. O, si se trata de alguien con nacionalidad múltiple, es muy probable que una de sus nacionalidades la haya obtenido sin hacer nada. La nacionalidad es una de las cosas más fáciles del mundo. La nacionalidad de la mayoría de la gente es uno de 200 resultados posibles de un hecho absolutamente casual, como absolutamente casual es la existencia de todos nosotros.

Pero usted podrá decir que más que de la nacionalidad en sí, uno se enorgullece de la historia, símbolos y valores compartidos detrás de esa nacionalidad. Eso es una forma más larga de lo mismo: uno no elige ni el país, ni la sociedad en la que va a nacer, ni tampoco a sus símbolos. La historia, los valores y la identidad nacional no fueron creadas por usted (y por lo tanto no debería sentir orgullo por ello): simplemente ahí estaban cuando nació, se las metieron en la casa, en la escuela, en la calle, en el puesto de revistas y en la pantalla, y se convirtieron en parte de su identidad. La mayoría de la gente las vive y conserva porque no le queda de otra, porque no conoce otra cosa.

Y como la nacionalidad es casual, sentir orgullo por ella no es legítimo. En cambio, defender y construir voluntariamente los valores y la cultura de la nación sí puede ser un motivo de orgullo. Simón Bolívar, Benito Juárez, Mustafá Kemal, Charles de Gaulle, Mohandas Gandhi, Nelson Mandela y otros próceres exitosos debieron sentir orgullo por la forma en como transformaron a sus naciones.

Esa etiqueta nacional no es exclusiva: la compartimos con muchas personas. Esa etiqueta nos sirve como marca de identidad grupal, para hacer un Nosotros (los que tenemos la misma etiqueta nacional) y un Ellos (todos los demás), y hay que defender y estar orgullosos por todo lo que es de Nosotros, porque Nosotros somos mejores que Ellos. (No importa que esa etiqueta nacional que tanto se defiende muchas veces choque con etiquetas regionales, igualmente casuales. Viva México cabrones, pero hay que hacer patria y matar a un chilango.)

Pero así como esa etiqueta nos tocó por casualidad, todas las otras personas tienen esa misma etiqueta por casualidad. Esa etiqueta absolutamente casual es la única justificación para que Nosotros tengamos que sentirnos orgullosos de los logros de los notables que comparten nuestra misma etiqueta. Es una justificación bastante pobre. Muy poca gente influyó en los logros de esos notables; toda la gente que construyó los valores nacionales que pudieron estar reflejados en esos logros ya está muerta (y los muertos no sienten orgullo); los notables decidieron ser notables porque algún principio fundamental de su personalidad así lo exigió.

Tres

En un mundo donde las guerras de verdad son cada vez más inviables, los eventos deportivos internacionales como el Mundial de Futbol y los Juegos Olímpicos se han convertido en escaparates de las capacidades nacionales. Hay quien se llena la boca de palabras dulces y solemnes de universalidad, igualdad, paz, armonía, competir por el afán de ser mejores. Yo digo que esas son patrañas. Los desfiles de las delegaciones, las banderas e himnos nacionales en los podios y el medallero organizado por países muestran que la Olimpiada se trata de nacionalismo puro y duro, de Nosotros contra Ellos. Las grandes potencias y uno que otro país pequeño pero controversial buscan mostrar la superioridad de sus sociedades a través de la superioridad de sus deportistas. Y los países marginales ven en sus medallistas una muestra de que ellos también pueden ponerse al tú por tú con las potencias; de que a pesar de todo, Nosotros somos mejores que Ellos.

La mayoría de los países destinan algún porcentaje de sus recursos a sus atletas. Construyen centros deportivos, otorgan becas a los atletas destacados, compran equipo y pagan entrenadores. Parte de este dinero sale de los impuestos que los ciudadanos del país pagan a su gobierno central. Ese dinero es el único vínculo causal entre la gente común y la bonita medalla o trofeo del atleta destacado de su país: ese porcentaje de sus impuestos es la única influencia que usted ejerció para que el atleta destacara entre los demás.

Pero igual que usted no elige su nacionalidad, ni a los atletas de su país, tampoco elige pagar impuestos. Por alguna razón de teoría política fuera del alcance de este ensayo, pero que está relacionada con la etiqueta aleatoria de su nacionalidad, usted debe pagar impuestos. Igualmente, usted no elige directamente el porcentaje de impuestos que debe destinarse al deporte. Tal vez usted ni siquiera apoye al deporte y prefiera más dinero en la seguridad social, la industria de alta tecnología, las bellas artes o la protección ambiental. A lo mucho podrá contactar a su senador o diputado o como se llame en su país diciendo que quiere tal cantidad de dinero para apoyar a tal deporte. Pero puede que no le haga caso. O que otros representantes no estén de acuerdo y decidan otra cosa. Para fines prácticos, la influencia voluntaria y real de las personas sobre los logros de los atletas de su país es nula: involuntaria, mínima y casual. (Los parientes, amigos y compañeros sí tienen influencia. Pero no todos somos parientes, amigos o compañeros de atletas olímpicos.)

Cuatro

Y llegamos al meollo del asunto.

Los logros de los atletas y la única conexión entre ellos y nosotros entran de lleno en la categoría de "cosas que no hice yo": son acciones hechas por otras personas, con las que no tenemos nada que ver, por motivos completamente ajenos a nuestra voluntad. A menos que usted sea un pariente de Paola o Tatiana, o esté en el equipo de entrenadores o sea compañero de competencias, su única colaboración fue algún dinero perdido en el presupuesto, y su única relación es estar bajo la jurisdicción del mismo gobierno. Ni yo ni ellos eligimos ser mexicanos (igual pudimos ser barbadianos o tunecinos), ni nadie excepto los mismos atletas decidió que debían representar al país. Ellos decidieron que querían ser los mejores en sus deportes, y trabajaron duro para lograrlo. Y lo hicieron sin que ni usted ni yo estuviéramos conscientes de su existencia, y viceversa.

Ni hablemos de lo que el país, esa abstracción que creó a Nosotros, ha hecho para apoyarlos. Al menos en México, nunca pasa una Olimpiada sin que nos enteremos de verdaderas historias de terror. Los Juegos pekineses no son la excepción: está el enésimo escándalo con los uniformes de Atlética que casi deja fuera al equipo nacional de volibol de playa. Aparte de llevarlos, los organismos de fomento deportivo del gobierno no han hecho prácticamente nada por ellos. Nosotros como sociedad menos.

Yo no me siento orgulloso por las medallas de la delegación olímpica. No me siento orgulloso porque yo no hice nada para que Paola, Tatiana y los que estuvieron antes subieran al podio. No siento orgullo porque no merezco sentir orgullo por ellos.

marzo 06, 2008

Veracruz financia a los brujos de Catemaco

En el capítulo anterior, vimos que Fidel Herrera Beltrán y su esposa, Rosa Borunda, están impulsando políticas a favor de los niños índigo, una noción pseudocientífica New Age que puede alejar a niños con trastorno de déficit de atención con hiperactividad del tratamiento que necesitan, además de tener cierto tinte racista y en general ser una patraña indigna de recibir recursos del Estado.

Hoy seguimos con más magufería patrocinada por el Gobierno del Estado de Veracruz. El 2 de marzo de 2008, el secretario de Turismo, Iván Hillman Chapoy, anunció la celebración del Congreso de Brujos en Catemaco (localidad famosa por sus brujos y magos) del 6 al 8 de marzo. Va a haber limpias, temascales, danzas, conferencias de antropólogos y lo mejor: ¡una misa negra a la medianoche del viernes 7, con chivos, gatos negros y un círculo de fuego! Para apoyar al Congreso, el gobierno estatal va a gastar la bicoca de 300 mil pesos (US$ 28 mil, €18 mil) del presupuesto.

¿Que los brujos de Catemaco son parte importante de las tradiciones y la cultura de Los Tuxtlas? No importa. Para empezar, una tradición no necesita apoyo del gobierno para existir. Al menos no debería. Las tradiciones o son legitimadas y conservadas por la cultura que las creó, o simplemente desaparecen porque ya no responden a las necesidades y circunstancias de esa cultura. Si los brujos de Catemaco quieren hacer su congreso, que lo hagan con su dinero o que pidan prestado como todo el mundo. Ahora que si después de terminado el congreso van a regresar el dinero que invirtió el gobierno, puedo ser más tolerante. A lo más que debería llegar la cooperación gubernamental es a los operativos de infraestructura y seguridad necesarios para congregaciones masivas.

Por otro lado, "tradicional" no es lo mismo que "bueno" (falacia de apelación a la tradición o argumento de antigüedad). Es muy tradicional golpear a los niños desobedientes hasta sacarles moretes, por ejemplo. En este caso particular, el problema es que la magia distrae a la gente de soluciones reales a sus problemas. Esto es especialmente cierto si tomamos en cuenta prácticas mágicas supuestamente medicinales como las limpias. En lugar de ir a Catemaco a que les pasen ramas y los ahúmen, esas personas pudieron ir con médicos y obtener un tratamiento eficaz.

¿Que se espera una derrama económica de más de 1.5 millones de pesos (US$ 140 mil, €92 mil)? Tampoco importa, a menos que uno crea que el fin justifica los medios y que cualquier cosa que lleve dinero a Catemaco es buena para la comunidad. Si ese es el caso también hay que fomentar (oficialmente) el narcotráfico o el secuestro.

Todos tenemos derecho a recibir atención médica funcional y una educación científica y objetiva, por lo que el Estado tiene la obligación de proporcionarla y/o regular a la iniciativa privada que las ofrezca. Promocionar el pensamiento mágico en la forma del Congreso de Brujos de Catemaco va en contra de ambas cosas. Incluso, si consideramos a la magia como una práctica pararreligiosa, apoyar la organización de limpias y misas negras puede considerarse como una violación al principio del laicismo.

A la luz de esto, el dislate de los Herrera es menos sorprendente. Lamentablemente, Veracruz es víctima del pensamiento mágico.

Referencias

diciembre 18, 2007

Tota

Los aztecas celebraban durante la primera quincena de mayo (la veintena de Hueitozoztli) una ceremonia en la cual cortaban varios árboles y arbustos y los colocaban frente al santuario de Tláloc en el Templo Mayor de Tenochtitlan. Entre este conjunto destacaba uno muy grande y de buena copa, al que llamaban Tota, que en náhuatl significa "Nuestro padre". El Tota estaba rodeado de otros cuatro árboles más chicos y entre el Tota y los cuatro árboles menores había mecates (cuerdas) ásperos. Cuando el "bosque" estaba terminado, los sacerdotes de Tláloc traían a una niña de siete años en un palanquín completamente cubierto. La niña estaba vestida con ropas azules y tenía una banda rojiza con una borla de plumas azules. El palanquín con todo y niña se ponía debajo del árbol de Tota.

Cuando los sacerdotes se enteraban que un ritual realizado antes en el cerro Tláloc, en Texcoco, había terminado y los participantes (los señores de Tenochtitlan, Texcoco, Tlaxcala, Huexotzinco y cada comarca importante de la región) estaban bajando de regreso, se llevaban a la niña vestida de azul en su palanquín y la ponían en una canoa. Hacían lo mismo con el árbol de Tota. Las canoas con la niña y el árbol cruzaban el lago de Texcoco hasta Pantitlán, donde había un sumidero y un remolino. Una vez que todos, los que venían de Tenochtitlan y los que venían del cerro de Tláloc, habían llegado a Pantitlán, los sacerdotes desamarraban y plantaban el árbol Tota y ponían otra vez el palanquín de la niña debajo del mismo. Después los sacerdotes la degollaban, enjuagaban la sangre en la orilla y tiraban el cuerpo al remolino. Por último, los gobernantes arrojaban ofrendas de oro y piedras preciosas al remolino. Todo el ritual se llevaba a cabo en medio de música de flautas y percusiones, mismos que terminaban con las ofrendas de los gobernantes al lago.

Parece no tener pierde: Nuestro padre Tota no puede ser otro más que Tláloc, y todo el ritual en torno al árbol de Tota es un ritual propiciatorio del agua y las lluvias, justo en el punto máximo de la temporada seca en el centro de México. Hasta aquí, es igual a los otros árboles rituales descritos en este blog: el Sewserez cherkés del Cáucaso, el Salavi hopi de Arizona y los ancestros indoeuropeos del árbol de Navidad, también relacionados con el agua, la lluvia y la fertilidad de la tierra.

Pero "Tota" es un título dado a Xiuhtecuhtli, el dios del fuego. Xiuhtecuhtli aparece en el centro del mundo en la primera página del códice Féjérvary-Mayer, lo que apoyaría la identificación del árbol de Tota con este dios: el árbol de Tota está rodeado de cuatro árboles menores, cada uno hacia los rumbos del mundo como en el Féjervary-Mayer. Xiuhtecuhtli era uno de los nueve señores de la noche y un dios celeste solar: su posición en el centro del mundo le permitía moverse entre los diferentes planos del cosmos. Así, el árbol de Tota es la representación del Eje del Mundo, gobernado por el dios fuego. (La idea de un dios ígneo representado por un árbol es bastante frazeriana.)

Xiuhtecuhtli también era llamado Huehueteotl, "dios viejo", o Teteo in nan, teteo in ta, o "Madre y padre de los dioses", lo que lo colocaría como un "avatar" de la pareja creadora primordial: el dios doble Ometeotl, u Ometecuhtli - Omecihuatl, o Tonacatecuhtli - Tonacacihuatl, entre otros muchos nombres. Este vínculo con la entidad primordial era porque en la mitología azteca el fuego es un elemento creador por excelencia: el fuego fue anterior al Sol, y éste nació de aquél (recuérdese el mito de Nanahuatzin, que se arrojó a una hoguera y salió convertido en el Sol). Durante el verano, la época caliente del año, las plantas crecen y dan sus frutos. El calor (por lo tanto, el fuego) está asociado a la vida y a la luz.

¿Qué relación tiene Xiuhtecuhtli con Tláloc? ¿No es medio contradictorio que una ceremonia en el templo de Tláloc y en la laguna de Texcoco tenga como protagonista a un árbol representando al dios fuego? No tanto. El otro elemento creador del cosmos es el agua, complemento del fuego. La unión de agua y fuego crea humo, y este humo fue el que en el principio de los tiempos creó los cielos, completó los rumbos del universo e inició la marcha del tiempo. Asimismo, el humo representa el vapor primordial que gesta a los humanos y a los seres vivos.

En resumen: el ritual del árbol Tota podría ser una alegoría del acto creador de la unión de agua (la laguna) y fuego (el árbol). Esta unión agua-fuego crearía "humo", esto es, vida y fertilidad para las plantas y los hombres en forma de lluvia.

Referencias

  • Hermann Beyer, "Unidad o pluralidad de dioses", en Miguel León-Portilla (coord.), De Teotihuacán a los aztecas. Antología de fuentes e interpretaciones históricas. 2a. ed., 1a. reimp. Col. Lecturas Universitarias. Universidad Nacional Autónoma de México, Dirección General de Publicaciones, México, 1995.
  • Alfredo Chavero, México a través de los siglos. Tomo I, "Historia Antigua y de la Conquista". Cumbre, México, 1986.
  • Fray Diego Durán, Historia de la Nueva España y islas de Tierra Firme, vol. II. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante / Madrid, 2005. Reproducción de la edición de Ignacio Escalante, México, 1880.
  • Patrick Johansson K., "El agua y el fuego en el mundo náhuatl prehispánico", en Arqueología Mexicana no. 88. Raíces, México, noviembre de 2007.
  • Silvia Limón Olvera, "El dios del fuego y la regeneración del mundo", en Estudios de cultura náhuatl vol. 32. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, México, 2001.

diciembre 10, 2007

¡Felices Fiestas!

En dos días se celebra a la Virgen de Guadalupe. Esta entrada no va a tratar sobre el debate entre aparicionistas y antiaparicionistas, ni sobre los magufos que ven cosas que no existen en la imagen o los magufos que ven vírgenes que no existen en las cosas, sino para llamar la atención sobre un asunto mucho más pertinente y relevante para nuestras atormentadas y confundidas almas.

El 12 de diciembre es el arranque de esa mexicana tradición conocida como Maratón Lupe - Reyes, el periodo de convivencia, fiestas, borrachera y consumismo desenfrenados en la que celebramos... bueno no sé, pero sí sé que hay muchas excusas:

  • El 12 es el día de la Virgen;
  • El 14 16 de diciembre es el primer día de las posadas, invento de los misioneros españoles de la Colonia para evangelizar a los indios y que se convirtieron en fiestas decembrinas de amigos y vecinos;
  • Hacia el 20 de diciembre los niños salen de vacaciones de fin de año;
  • El 25 de diciembre se celebra el nacimiento de Jebús, Santoclós (lo dijo Bart Simpson), Mitra e Isaac Newton;
  • El 28 de diciembre es el Día de los Inocentes, fecha preferida para celebrar bautizos y primeras comuniones;
  • El 31 de diciembre se acaba el año y hay que celebrarlo con fiesta, baile, alcohol y todo eso;
  • El 1 de enero es Año Nuevo y hay que hacer algo con la cruda del día anterior;
  • El 6 de enero es el día de la Epifanía del Señor, mejor conocido como Día de Reyes, cuando los niños reciben regalos de los Reyes Magos y todos comemos Rosca;
  • En algunos años, el periodo del Maratón Lupe - Reyes abarca la fiesta judía de Hanukkah;
  • Y en general, toda la época antes de Navidá es propicia para las "posadas" de las oficinas y escuelas y esas orgías de mezquindad, mala fe, avaricia, resentimiento y venganza que son los "crises"

Ahora bien, si usted es seguidor del Monstruo Volador de Espagueti, tal vez sepa (y si no lo pongo al tanto) que nuestra santa y verdadera religión marca una temporada de celebración llamada las Fiestas. Cito al Profeta Bobby Henderson:

Las Fiestas equivalen a todas las grandes fiestas comerciales celebradas por las otras religiones. Las Fiestas se extienden por casi todo diciembre y enero, y es interesante considerar cuánto se ha extendido la religión pastafaria en los últimos años. De hecho, muchas escuelas y oficinas se refieren no a la "temporada navideña" sino a la "temporada de Fiestas" pastafaria. Esto es fuerte evidencia de nuestro rápido crecimiento, y creemos que un agradecimiento especial debe ir a Wal-Mart, que rechazó la frase cristiana "Feliz Navidad" en favor del saludo pastafario "Felices Fiestas". Apreciamos su apoyo. [El Evangelio del Monstruo Volador de Espagueti, p. 125]

(Juro que la mención de Wal-Mart es del original.)

Me parece sorprendente que el maratón Lupe - Reyes, que se extiende por todo diciembre y un cachito de enero, coincida a la perfección con las Fiestas pastafarias. ¿Será esto obra del Monesvol? ¿Seremos todos los mexicanos pastafarios de clóset, que no nos hemos reconocido como tales sólo porque en cinco mil años nadie ha podido crear fideos con maíz?

Piénselo, de preferencia mientras se come un plato caliente de espagueti o de perdida un vaso de Maruchan (qué asco). RAmén.

En un asunto completamente diferente...

...ayer Venezuela finalmente implementó el huso horario UTC -4.5. Yo ya dije que el cambio a UTC -4.5 no va a servir para nada, a ver cómo les va.

octubre 11, 2007

En el día de la Virgen de Zapopan


virgin
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No te harás estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra. No te postres ante estos dioses, ni les sirvas, porque yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso. (Éxodo 20:4-5)

Nuestro Dios está en los cielos,
él realiza todo lo que quiere.
Sus ídolos no son más que oro y plata,
una obra de la mano del hombre.

Tienen boca pero no hablan,
ojos, pero no ven,
orejas, pero no oyen,
nariz, pero no huelen.

Tienen manos, mas no palpan,
pies, pero no andan,
ni un susurro sale de su garganta.
¡Que sean como ellos los que los fabrican
y todos los que en ellos tienen confianza! (Salmo 115:3-8)

Porque el Dios Terrible de los pueblos es pura nada. Es un palo cortado en un bosque, labrado con azuela por las manos del maestro y luego adornado con plata y oro, con plata importada de Tarsis y con oro de Ofir, hechura del escultor y de las manos del platero, todos ellos son únicamente obras de artistas. Los visten de púrpura violeta y roja y los sujetan con clavos, a golpes de martillo, para que no se muevan. Sus ídolos son como un espantapájaros en un sandial, que no hablan; y tienen que ser transportados, pues no pueden andar. No les tengan miedo, que no pueden hacer ni el mal ni el bien. (Jeremías 10:3-5)

Palabra del Señor.

diciembre 18, 2006

Brevísima historia del árbol de Navidad

En artículos anteriores hablamos del Sewserez, un tronco o árbol usado por los cherkeses del Cáucaso durante ceremonias religiosas relacionadas con las estaciones, y de los Salavi, dos árboles usados por los hopis para ceremonias religiosas relacionadas con el verano. Ahora se hablará del tronco usado por los pueblos modernos de América, Europa y Oceanía durante ceremonias relacionadas con el invierno. Pero voy a ir hacia atrás.

El origen de esos bosquecitos falsos de coníferas muertas que aparecen por noviembre en tiendas de autoservicio o en áreas abiertas de las ciudades y que después llevamos a la casa y les ponemos listones, esferitas y adornos, así como de los árboles navideños artificiales gigantes de nuestras plazas comerciales y una que otra plaza pública no es ningún misterio. Con la creciente penetración de la cultura estadounidense a partir de la segunda mitad del siglo XX en México, el árbol de Navidad, los regalos y Santa Claus se fusionaron con las posadas, el niño Dios y los nacimientos.

¿Y cómo llegó el árbol de Navidad a Estados Unidos? El árbol de Navidad se popularizó en Estados Unidos y en Europa a mediados del siglo XIX. Los árboles de Navidad en Inglaterra se popularizaron poco después del matrimonio de la reina Victoria con el príncipe Alberto, de origen alemán. En Francia, fueron introducidos por la princesa Helena de Mecklemburgo, también de la nobleza germánica, hacia 1840. En Estados Unidos, hay registros de árboles de Navidad hacia el siglo XVII, colocados por los primeros inmigrantes alemanes. En general, se puede ligar la introducción de árboles de Navidad a la expansión de la influencia alemana por el mundo.

Sin embargo, antes del siglo XIX el árbol de Navidad apenas si se había extendido por completo en Alemania. Las primeras referencias a un árbol de Navidad datan de principios del siglo XVII. El árbol de Navidad era más conocido en las naciones alemanas del norte, predominantemente luteranas, que en el sur católico. Hay de hecho una leyenda que atribuye a Martín Lutero la invención del árbol de Navidad como una forma de mostrar la luz que inundó el cielo cuando Cristo nació. Pero el origen real del árbol de Navidad es algo nebuloso.

El 24 de diciembre, el santoral católico marca la fiesta de Adán y Eva, haciendo la conexión entre el primer Adán, que corrompió la Creación con el pecado original, y Cristo, el nuevo Adán, que redimió al mundo y abolió el pecado original. Se sabe que durante la Edad Media se organizaban obras teatrales sobre la Creación, y uno de los atractivos principales era un árbol con manzanas, representando al Árbol del Conocimiento en medio del Edén. Una hipótesis es que poco a poco los alemanes comenzaron a colocar árboles como estos en sus casas.

Un objeto parecido era la pirámide de Navidad, un armazón triangular de madera en el que se ponían figuritas, papel de colores, velas y ramas de árboles, más o menos como un Nacimiento. En Inglaterra, algunas comunidades ya tenían objetos análogos a la pirámide de Navidad antes del siglo XIX. La pirámide de Navidad bien pudo fundirse con el árbol de Adán y Eva y dar origen al árbol de Navidad.

En el folclor medieval sobre la Navidad, circulaban leyendas sobre árboles que florecían milagrosamente en Navidad, y en algunas comunidades se acostumbraba sembrar ramitas de cerezo o de espino en recipientes con agua para que retoñaran hacia Navidad. En otra hipótesis, estas leyendas sobre árboles mágicamente floreciendo y dando frutos en Navidad pudieron ser recreados con árboles caseros.

Y conforme retrocedemos en el tiempo, entramos de lleno a la especulación. Es muy probable que estos objetos sean descendientes directos de la adoración a los árboles común entre los distintos grupos indoeuropeos. Se ha querido ligar al árbol de Navidad con una costumbre romana bien documentada durante las calendas de enero que consistía en colocar ramas de árboles perenes como decoración en las casas. Esta conexión me parece forzada para el árbol de Navidad pero no tanto para otros adornos comunes en diciembre: la corona de Adviento y los marcos de ramas de pino de plástico y series de luces navideñas que decoran algunas puertas y muebles. Sin embargo, el culto a los árboles fue especialmente pronunciado entre los pueblos germánicos. Crónicas históricas romanas (destaca la Germania de Tácito) y el análisis lingüístico de las lenguas germánicas, entre otras fuentes, confirman que los antiguos germanos tenían sus santuarios en medio de los bosques.

Y no sólo entre los indoeuropeos: como ya vimos con el Sewserez caucásico y el Salavi hopi, diversos pueblos alrededor del mundo han creído en mayor o menor grado en la santidad o divinidad de los árboles. James George Frazer explica que el culto a los árboles nace de la creencia común en las religiones naturalistas de que todas las cosas, humanos, animales y plantas, tienen un alma. Esta creencia posteriormente evolucionaría de un alma para cada árbol a la de un alma para cada especie de árbol, del "espíritu del árbol" al "dios de los árboles". Estos dioses de los árboles suelen ser también dioses del sol, la lluvia y la fertilidad, y por los principios de la magia simpatética, practicar rituales sobre un árbol en particular deberá afectar a todos los árboles en general, y por lo tanto deberá actuar sobre el espíritu del árbol y la fertilidad. En el caso del árbol de Navidad, colgarle esferas o foquitos de alguna forma pretende hacer que al llegar la primavera todos los árboles y plantas puedan florecer y dar frutos. Al traer el árbol de Navidad a la casa, se busca atraer la fertilidad propia de los árboles a nuestras casas y familias.

Paradójicamente, el árbol de Navidad, aunque se le relaciona con el consumismo y el materialismo estadounidenses, es eco de una religión más antigua que cualquiera de nuestras tradiciones nacionales. En cierto modo, al adoptar el árbol de Navidad hemos recuperado parte de nuestro legado indoeuropeo, que ha sobrevivido a dos mil años de cristianismo. El árbol de Navidad es una reliquia de una época remota y olvidada, cuando los seres humanos estaban directamente vinculados con la naturaleza y sus grandes ciclos, y que, a pesar de la publicidad descarada, el despilfarro y los excesos, sigue ocupando un lugar central en las celebraciones invernales, recordándonos que después del frío, la oscuridad y la muerte vienen la luz, el calor y la vida.

Referencias

diciembre 08, 2006

Salavi

Otra entrada en la misma línea que la anterior, pero de las montañas del Cáucaso vamos hasta el desierto de Arizona, donde los indios hopis se dedican penosamente a la agricultura y al pastoreo. La religión hopi gira alrededor de complejos rituales y ceremonias realizadas en concordancia con las estaciones.

Hacia el solsticio de verano inicia el festival hopi de Niman Kachina, dedicado al viaje anual que los kachinas (fuerzas elementales de la vida) hacen hacia el inframundo. Unas dos semanas después del solsticio de verano y el inicio de Niman Kachina, se eligen a tres hombres para que vayan a un manantial especial, llamado Kísiwu, en cuya cueva se realiza un ritual de acercamiento y se dejan páhos, varas y plumas decoradas que representan las oraciones del individuo o clan que las hizo. Al día siguiente, le piden permiso a uno de los abetos cercanos al manantial para cortar ramas de los otros abetos, y comienzan a tomarlas. Después de revisar el estado de las páhos y por lo tanto la respuesta de los espíritus a las oraciones (las páhos que se ponen húmedas son consideradas como las oraciones que fueron escuchadas por los kachinas de la humedad y la lluvia), toman dos abetos de unos 60 centímetros de altura, uno macho y uno hembra. Con los dos abetos y los paquetes de ramas a cuestas, regresan a casa.

Ya de vuelta en la comunidad, los bultos de ramas de abeto se espolvorean con harina de maíz y se bendicen con humo ritual. A medianoche, los dos abetos se plantan a ambos lados de una especie de templo a los kachinas llamado pohoki, y se ponen más páhos en la base de los dos abetos. Las ramas de abeto se usan para la Danza del Regreso a Casa, que simboliza el momento en el que los kachinas toman las oraciones de la comunidad y reinician su viaje por el mundo y el inframundo. Una vez que ha terminado la danza, la gente toma las ramas de abeto de los kachinas y las planta en sus propias parcelas.

Los hopis narran una leyenda sobre el origen de la peregrinación a Kísiwu y la recolección de abetos. Antes de su establecimiento definitivo, los diferentes clanes hopi llevaron a cabo migraciones por el mundo. Al finalizar sus migraciones, el clan llamado del Tejón construyó un asentamiento, el cual fue creciendo conforme fueron llegando otros clanes. La numerosa población y los diferentes clanes hicieron la convivencia muy difícil y la armonía se rompió. Poco a poco llegó una sequía, los cultivos se secaron y los animales de caza se fueron a otros lugares. El jefe del clan del Tejón, un anciano llamado Salavi, dijo a los suyos que debían marcharse, pero que él, por su avanzada edad, no podría acompañarlos, así que se quedaría. Les dijo que al cabo de cuatro años deberían regresar, y que si él fue fiel a la voluntad de los dioses encontrarían una señal. Pasaron los cuatro años y el clan del Tejón regresó a su antiguo pueblo. Vieron que el manantial cercano volvió a brotar, y en el lugar donde dejaron a Salavi, se encontraba un abeto. Esto los convirtió en guardianes de los abetos sagrados y se volvieron uno de los cuatro grandes clanes hopis. Hasta el día de hoy, salavi es la palabra hopi para el abeto.

Como se ve, los hopis creen que el abeto de alguna forma atrae la lluvia y la humedad, o como ellos le llaman, es el "trono" de las nubes. Es claro que al morir, Salavi el anciano fue capaz de traer el agua, y en cierto modo su espíritu o su poder para atraer el agua se quedó en el abeto. Al tomar ramas de abeto y dos abetos enteros, los hopis pretenden atraer el poder del abeto Salavi, y por lo tanto el agua, hacia sus comunidades; esto mismo es lo que los pobladores pretenden al poner ramas de abetos en sus parcelas; las ramas de los abetos en los trajes de los danzantes kachinas resaltan su personificación de las fuerzas elementales de la naturaleza.

En el texto anterior vimos que Soslan / Sosryko / Sewsereqoe / Sasreqoa, el héroe solar del Cáucaso, tenía poderes sobre el clima, los mares y los ríos. Hay paralelismos entre el Sewserez cherkés y el Salavi hopi: al igual que con Salavi, arroyos y ríos se manifestaron tras la "muerte" de Sosryko, e igual que con Salavi, se cortan árboles para atraer las bendiciones a los cherkeses.

Y todo esto lo saqué de El libro de los hopis de Frank Waters (Fondo de Cultura Económica, México, 1996), obra medio esotérica pero buena como descripción, que conseguí en la misma mesa de saldos que el libro de Dumézil. Así que ya saben, amigas y amigos: hay cosas buenas en las mesas de saldos, no les hagan feo.

diciembre 05, 2006

Sewserez

El libro más extraño de mi pequeña biblioteca tiene que ser Escitas y osetas (Romans de Scythie et d'alentour), del lingüista y etnólogo Georges Dumézil, en una edición del Fondo de Cultura Económica (México, 1996) que trata de cómo la cultura de los escitas, los enigmáticos habitantes del mar Negro y Asia Central contemporáneos de los griegos clásicos, ha sobrevivido entre los osetas y otros pueblos del Cáucaso ruso, y de las relaciones entre la cultura escita-oseta-caucásica y otros pueblos indoeuropeos. Aprovechando que el espíritu navideño ya se siente, reproduzco el testimonio del explorador ruso Trubetskoi (1911), que aparece en la obra mencionada, sobre la fiesta invernal del pueblo de los cherkeses, habitantes del noroeste del Cáucaso, en honor a Merem, sincretizada con la Virgen María:

[...] en el curso de la fiesta de invierno de Merem adornaban con cintas y paños un arbolito despojado de ramas hasta la mitad del tronco y lo llevaban a la casa cantando un canto cuyo estribillo era: "gran Merem, madre del gran Dios, ¡haznos tranquilos, haznos ricos, haznos sanos!" [Dumézil, p. 100]

Este árbol se llama Sewserez (Sewsərəż). Un poco más adelante, aparece una descripción (1817) de una ceremonia de otoño, también cherkesa. Hasta parece parodia de nuestro árbol de Navidad:

Séossérès [...] es un peral joven que los cherkeses cortan en el bosque y que, después de haber sido despojado de las ramas de suerte que sólo queden los muñones, se llevan a casa para adorarlo como a una divinidad. Casi todos tienen uno: hacia el otoño, el día de su fiesta, lo conducen con gran ceremonia al interior de la casa, al son de diferentes instrumentos y de gritos de alegría de toda la habitación, que lo felicita por su dichosa llegada. Va cubierto de pequeñas bujías [velas] y lleva atado a la punta un queso; alrededor se bebe boza [cerveza de mijo, nota al pie de Dumézil], se come, se canta, después de lo cual es despedido y vuelve a ser puesto en el patio, donde pasa el resto del año apoyado en una muralla, sin ninguna distinción divina. [Dumézil, p. 101]

Los dos árboles tienen casi el mismo nombre, así que es muy probable que se trate del mismo árbol, o cuando menos que ambos representen la misma cosa. Trubetskoi añade lo siguiente del Sewserez, de acuerdo con el testimonio de un anciano cherkés:

Sewserez era el nombre de un hombre que realizó muchas maravillas, que en especial podía marchar sobre el mar; pero se ensoberbeció y Dios lo castigó quitándole una pierna; es en recuerdo de este mago como el árbol adornado se llama Sewserez. [ibid.]

Este hombre maravilloso muy seguramente es un héroe local llamado Soslan, Sosryko, Sewsereqoe (Sewsərəqo'e) o Sasreqoa (Sasrəqoa), dependiendo de la región y del lenguaje, figura preponderante en la mitología caucásica y posiblemente asociado a una antigua deidad solar escita. Los detalles del mito de Sosryko varían según la región, pero en casi todo el Cáucaso es el más poderoso guerrero de la raza legendaria de los Nartos. Sosryko nace milagrosamente de una piedra (al igual que Mitra, dios de un culto competidor del cristianismo primitivo, también con rasgos solares, rastreable hasta la antigua religión védica), y en algunas leyendas es temido y despreciado por los otros Nartos. Al crecer, con ayuda de un caballo prodigioso, realiza toda clase de proezas como rescatar a la hija del Sol, descender a los infiernos, rescatar granos y vencer a gigantes y guerreros diversos. Los cherkeses antes mencionados también le atribuyen poderes sobre los mares y el clima. Al final, Sosryko pierde las piernas gracias a una rueda dentada mágica y es enterrado vivo. Cuando llega la primavera, su añoranza por la tierra lo hace llorar y sus lágrimas crean los arroyos y ríos del Cáucaso.

La conclusión obvia: el árbol Sewserez es una forma de adorar o invocar a Sosryko, el héroe que riega la tierra. ¿A poco no es fascinante lo que uno puede encontrar en la mesa de saldos de la Joseluisa?

noviembre 02, 2006

Brevísima historia del Día de Muertos y el Halloween

Cuando se acerca el 2 de noviembre, todo el establishment cultural comienza a bombardearnos con la importancia de la celebración del Día de Muertos. Todos: los funcionarios del gobierno montan altares de muertos en las escuelas o en sitios públicos; las televisoras pasan promocionales sobre lo emotivo del Día de Muertos; las iglesias resaltan la importancia de conservar nuestras tradiciones y decirle no al Halloween.

Este último punto es un tanto absurdo. Una declaración paradigmática de lo que piensa prácticamente todo el clero y la derecha católica militante sobre el Día de Muertos y el Halloween es la dada por el Obispo de Mazatlán, Mario Espinoza Contreras, durante la misa dominical del 29 de octubre pasado y recogida por Noroeste:

"No es bueno que los padres de familia vistan a sus hijos como brujas, diablos, esas cosas malas porque no deja nada bueno, no es educativo", dijo, tras terminar la misa dominical en la Catedral Basílica.

"Es mejor inculcarles las tradiciones mexicanas como el Día de los Santos Difuntos, los altares de muertos y las visitas a los panteones, todo eso es una herencia de nuestros antepasados, no hay porque adoptar tradiciones extranjeras".

Hay que hacer un poco de historia.

El Día de Muertos

Los pueblos mesoamericanos, o cuando menos los pueblos de habla náhuatl del periodo Posclásico (900 - 1521), alcanzaron una visión religiosa de la muerte muy compleja. En el cosmos azteca existían varios paraísos: además del Mictlán, el reino de los muertos propiamente dicho, había dominios para los muertos por agua, las mujeres que morían al dar a luz, los guerreros muertos en batalla y los sacrificados, entre otros. Las fuentes varían, pero se sabe que los pueblos nahuas tenían al menos dos grandes celebraciones para honrar los espíritus de los muertos: una dedicada a los niños fallecidos y otra para los muertos adultos, y al menos una de estas fiestas era en agosto.

Con la Conquista de México y la destrucción de la cultura oficial de las naciones mesoamericanas, los indígenas adoptaron elementos de su religión antigua a sus prácticas cristianas. Las fiestas diferenciadas de los aztecas sobreviven en la celebración de los muertos niños el 1º de noviembre y la fiesta de los muertos adultos el 2. No es casualidad que las celebraciones más elaboradas e impresionantes del Día de Muertos se practiquen precisamente en las comunidades indígenas, ni que la noción del regreso de las almas de los difuntos sea más explícita en los rituales indígenas del Día de Muertos. El concepto de las ofrendas a los muertos también viene directamente de la tradición prehispánica de enterrar a los muertos con ofrendas, una costumbre que se repite en muchas otras culturas a lo largo de la historia y por todo el mundo.

Sin embargo, la celebración del Día de Muertos que se ha "estandarizado" tiene más elementos católicos que prehispánicos. Los altares de muertos no parecen tener un equivalente prehispánico. Las costumbres antiguas del Día de Muertos propiamente dicho son completamente católicas: misa por la mañana, visita al cementerio para limpiar y adornar la tumba del muerto a mediodía, rosario por la noche. Los elementos prehispánicos del Día de Muertos que las instituciones nacionales destacan tanto y sirven para trazar una línea de identidad entre los mesoamericanos y los mexicanos modernos bien pudieron originarse a mediados de la década de 1930, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, como producto del nacionalismo de la Revolución y su exaltación del pasado indígena.

Halloween

Halloween es una contracción del inglés "All Hallows' Eve", literalmente, "víspera (del día) de Todos los Santos". Sus orígenes se trazan hasta la fiesta de Samhain, que marcaba el año nuevo celta y era celebrada a finales de octubre y principios de noviembre. Se creía que durante Samhain, el mundo de los dioses y los espíritus se intersecaba con el mundo de los hombres. Esto permitía que los espíritus de los difuntos pudieran visitar por un tiempo a sus parientes, pero también permitía que otros seres como duendes, hadas o espíritus nocivos atacaran a la comunidad. Por eso, durante Samhain se encendían grandes hogueras que ahuyentaban a los fantasmas malvados y de vez en cuando se hacían sacrificios humanos para propiciar a los dioses. Samhain era también una época propicia para la adivinación.

Cuando el cristianismo llegó a las comunidades celtas de las Islas Británicas, especialmente en Gales e Irlanda, el Samhain se fusionó con la recién promulgada fiesta de Todos los Santos (de ahí el nombre en inglés) que desde entonces se celebra el 1º de noviembre. Así que podemos decir que Halloween nació a principios del segundo milenio de la era cristiana. Aquí hay que hacer hincapié en que todo parece apuntar a que Todos los Santos se celebra el 1º de noviembre por decisiones del clero en Roma sin relación con el área celta. Al menos hasta el siglo XX, comunidades rurales en las antiguas regiones celtas de las Islas Británicas todavía organizaban hogueras comunitarias y practicaban algunos juegos y rituales derivados del Samhain.

Hacia el siglo XIX, el Halloween llegó a Estados Unidos como consecuencia de la inmigración irlandesa, que además de su fuerza de trabajo trajeron sus tradiciones. Ya en América, el Halloween comenzó a evolucionar hacia la celebración absurda y sin sentido que es hoy, y adoptó casi todas las costumbres actuales, como la decoración con calabazas y la peregrinación de niños por sus barrios pidiendo dulces. Durante la segunda mitad del siglo XX, la creciente influencia de la cultura de masas estadounidense extendió el conocimiento del Halloween a nivel mundial, aunque sólo es practicada en algunas pocas regiones de América, Europa y Oceanía.

Algunos satanistas y neopaganos han adoptado el 31 de octubre como fecha de sus propias celebraciones. Ambos, a su manera, abrevan de las tradiciones célticas: los neopaganos directamente, y los satanistas asimilan como propias las distorsiones medievales cristianas de la religión celta como adoración del diablo.

Comparando

El Día de Muertos mexicano y el Halloween céltico-americano son celebraciones precristianas con la misma idea en común: las almas de los muertos regresan. Esta idea es un tanto incompatible con la ortodoxia católica, que en ninguna parte dice que los muertos son capaces de salir del Cielo, del Purgatorio o del Infierno en ningún tiempo, de ningún modo.

Cuando el clero católico rechaza al Halloween, se equivoca en muchos niveles. No puede exaltar la herencia prehispánica y necesariamente pagana del Día de Muertos (por muy exagerada que esté) y denigrar la herencia céltica y necesariamente pagana del Halloween. En ese sentido, los cristianos evangélicos son más congruentes al rechazar las dos. Por otro lado, Halloween no es más satánica que el Día de Muertos o cualquier otra manifestación de piedad popular católica. Lo que el clero nunca dice, tal vez porque no lo sabe y porque no le importa, es que los irlandeses que impusieron el Halloween en Estados Unidos eran en su gran mayoría católicos devotos. Es bastante curioso este caso de católicos rechazando tradiciones católicas sólo por traer un esquema de creencias precristianas diferente. Por último, por promocionar una ceremonia que parte de una creencia ajena a la doctrina católica, podemos considerar a los clérigos católicos como herejes.

Me parece que estamos viviendo un replanteamiento de la tradición del Día de Muertos. Por un lado, los altares a los difuntos, como el elemento más visible del ritual de Día de Muertos patrocinado por las autoridades y los medios de comunicación, se están consolidando a nivel nacional, llevándolos a regiones donde no se acostumbraba montarlos, principalmente en el norte de México. Por otro lado, la globalización de la cultura popular estadounidense ha hecho que el Halloween permanezca cuando menos en el mediano plazo. Al menos en el centro y el sur de México, el Día de Muertos no va a ser desplazado por el Halloween. Ambas fiestas coexistirán más o menos armónicamente sobre todo en las ciudades.

La verdad, no me sorprendería si en 30 años el Día de Muertos termina adoptando como propios algunos rasgos de Halloween. El proceso ya empezó: uno puede ver hoy en día personas disfrazadas de esqueletos y catrinas en los actos públicos del Día de Muertos, principalmente en la ciudad de México. Algunos alfareros han comenzado a fabricar y vender calabazas de barro. Quién sabe: tal vez en el futuro los niños recojan dulces, fruta y pan de muerto el 31 de octubre y usen parte de su "botín" para decorar los altares de muertos que sus padres y abuelos pondrán al día siguiente.

Agregado el 3/11/2006: Esto se los debía:

Fuentes

  • Vizania Amezcua, "A celebrar a la parca", en Público, suplemento Ocio. Guadalajara, 27 de octubre de 2000.
  • Janeth Bañuelos, "Llama Obispo a evitar halloween" en Noroeste, primera plana. Mazatlán, 30 de octubre de 2006.
  • Encyclopaedia Britannica. Edición CD-ROM. Encyclopaedia Britannica Inc., 2002.
  • Jesús Gómez Fregoso, "Calaveras y pan de muertos", en Público-Milenio, sección Acentos. Guadalajara, 29 de octubre de 2004.
  • James George Frazer, The Golden Bough. A study on magic and religion. E-book preparado por David Reed. 11a. ed., Project Gutenberg, 2003.
  • "Niegan raíz indígena del Día de Muertos", en Mural, sección Cultura. Guadalajara, 30 de octubre de 2004.

Y Fernando Velázquez tiene una muy buena entrada sobre Halloween en Un misterio a la vez.

Agregado el 6/11/2006: Hoy el monero Patricio se aventó una tira buenísima sobre el "jalogüín de muertos".